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Martes 20 de febrero de 2018

chica del mes

Nació sin brazos y pinta con los pies

Contra la adversidad, gracias al amor de su familia y a una gran fuerza de voluntad, Antonella Semaán logró cumplir su sueño de ser pintora.

Por Alejandro Gorenstein  | 

 
 

Cuando nació Antonella, los médicos en neonatología le advirtieron a su madre que la niña había nacido sin brazos por una malformación congénita y le consultaron si quería verla. Pese al impacto de la noticia, ella no dudó ni un minuto en acercarse y abrazar a su bebé. “Por eso siempre digo que la primera persona que no me discriminó fue mi mamá. Ella decidió aceptarme apenas nací y enfrentar lo que venía. Tomó la decisión de sacarme adelante y hacer de mí una persona libre e independiente”.

Desde pequeña, su familia la hizo sentir que era una más. Hacían todo lo posible para que Antonella sea autosuficiente, tenga confianza en sí misma y así evitar ser discriminada, porque confiesa “es natural el rechazo a lo distinto”. “Ellos no tenían vergüenza de mostrarme. Mis primos jugaban conmigo, sabían que había cosas que no podía hacer, como treparme a un árbol, pero lo tomábamos naturalmente”.

 
Antonella pinta con sus pies desde que tiene siete años.  Foto: Alejandra Lopez

Tiene 27 años, pero tenía siete cuando comenzó a vincularse con el mundo del dibujo y la pintura, gracias a que conoció a María del Pilar Benítez Velozo, miembro de la Asociación de Pintores con la Boca y el Pie. Ella le abrió las puertas al mundo del arte. “Me sentí identificada y fue como un quiebre en mi vida porque reforzó la idea de que podía lograrlo. Y tuve un profesor hasta los 18 años (Carlos Pintos) a quien tomé como un papá en la pintura”, recuerda Antonella.

En el año 2001 se enteró de que León Gieco estaba buscando artistas que pintaran con la boca y con los pies que quisieran pintar en la presentación de su CD Bandidos Rurales en el Teatro Ópera. Antonella tenía solo 10 años, pero no lo dudó ni un instante. En ese momento no pensó en la cantidad de gente que podría haber en el concierto, solo imaginaba pintar arriba del escenario como lo hacía en su taller.

“Me encantó la experiencia, tenía dos horas aproximadamente para hacer mi obra. Fui con un boceto para no dejarme llevar por las emociones que pudiera tener en el escenario, por las reacciones del público, era muy chica”. A partir de ese momento, su nombre y su talento comenzaron a hacer ruido. Fue así que en 2006, previo al Mundial de Fútbol de Alemania, la contrató una marca deportiva para realizar un mural de Carlos Tévez, como parte de la campaña “tus pies pueden ser manos”.

 
"Siempre digo que la primera persona que no me discriminó, fue mi mamá".  Foto: Gentileza familia Semaán

El cuadro real, que mide 40 x 50 centímetros, lo tiene bien “guardadito” en su taller y la gigantografía permaneció durante todo el mundial de ese año en la vía pública en un pasaje del barrio de La Boca. Actualmente, Antonella cursa la licenciatura y profesorado en Artes Visuales, disfruta las salidas con sus amigas y los paseos con su novio y sus dos hermanos menores.

Y valora mucho las vivencias del día a día. “Voy dejando que las cosas fluyan. Nunca premedité tanto, quiero recibirme y trabajar de lo que me gusta, ¡son muchos años y muchas materias! Sueño con terminar la universidad, estoy muy enamorada y me gustaría formar una familia”.

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