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Jueves 04 de enero de 2018

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Alessandra Rampolla: cómo influyen los sueños eróticos en la vida sexual

Pueden resultar tan reales que hasta nos generan sensaciones físicas y, al igual que las fantasías, nos dan la posibilidad de explorar lo que nos gusta

Por Alessandra Rampolla  |   Ver perfil   |  Universo Alessandra

 
 

¿Quién no despertó alguna vez una mañana tras un sueño erótico sintiendo un calor digno de Buenos Aires en pleno enero? Siempre hago referencia al poder que tiene nuestro cerebro para imaginar situaciones, eróticas en este caso, y les pido que lo hagan porque es fundamental para volverse más creativos en su rutina sexual.

Bueno, los sueños eróticos son también resultado de esa capacidad que tenemos, pero con la diferencia de que ellos afloran mientras dormimos, cuando el inconsciente se manifiesta a sus anchas.El sueño se divide en ciclos de 90 minutos y cada una de esas fases, que tienen características diferentes, se pueden dividir en cinco: adormecimiento, sueño ligero, transición, sueño profundo y fase REM. Es en el transcurso de esta última cuando aparecen los sueños.

Casi reales

 

Los sueños eróticos pueden resultar tan reales que hasta nos generan sensaciones físicas. Seguramente al menos una vez en la vida se habrán despertado sintiendo en el cuerpo unas ganas tremendas de tener sexo y casi en simultáneo recordaron lo que estaban soñando. Eso es un sueño erótico. Y son tan vívidos que los sentimos físicamente porque habitan en nosotras, aunque de manera latente. Si una fantasía consciente nos hace calentar motores, ¿por qué no puede hacerlo una que se expresa cuando soñamos?

Aunque nos cueste creerlo, en muchos casos la sexualidad aún hoy está reprimida por los mandatos familiares, sociales y culturales. No todo el mundo se anima a vivir su sexualidad libremente. Por lo tanto, es posible que en los sueños eróticos nos otorguemos ciertos permisos y licencias que en la vida diurna no. Más de una vez les he comentado sobre las mujeres que tienen dificultades para experimentar orgasmos durante sus relaciones sexuales, ¿verdad? Pues está científicamente comprobado que si bien hay mujeres que jamás han tenido orgasmos durante la vigilia, han sabido de qué se trata el Gran Oooh gracias al mundo onírico.

Los sueños eróticos tienen vida propia, nos sorprenden, son imposibles de controlar y nos invitan a jugar, a romper con lo establecido y a perdernos en una experiencia deliciosa. Muchas veces nos presentan situaciones impensadas que nos llevan a explorar en nuestro porpio deseo. El psicoanálisis define a los sueños como realizaciones de deseos que se encuentran de forma latente en nuestro inconsciente. Mientras que el erotismo es la celebración del deseo, y se expresa por medio de la imaginación y la fantasía. ¿Suelen soñar despiertas? Les propongo que lo hagan ahora mismo. Sueñen con eso que tanto desean. ¿Se dieron cuenta de que se animan a más cuando sueñan? Eso mismo sucede cuando soñamos dormidas, pero superpotenciado; desplegamos y expandimos nuestros límites.

Está científicamente comprobado que si bien hay mujeres que jamás han tenido orgasmos durante la vigilia, han sabido lo que es el gran oooh gracias al mundo onírico

Un estudio realizado tiempo atrás en la Universidad de Montreal (Canadá) reveló que el 8 por ciento de nuestros sueños tiene algún contenido sexual. Y las mujeres somos tan propensas a tener sueños eróticos como los hombres, según los autores de la investigación. Sin embargo, no soñamos las mismas cosas. La mayoría de las mujeres que participó del estudio tuvo sueños eróticos con su pareja actual, exparejas, examantes e incluso celebridades. Un 18 por ciento tuvo sueños relacionados con sexo no deseado, mientras que un 4 por ciento soñó que sus parejas tenían un orgasmo. En cambio, los hombres estuvieron más predispuestos a tener sueños eróticos con personas imaginarias y con diferentes parejas. Solo el 5 por ciento de ellos soñó con sexo no deseado y ninguno reportó haber soñado que su pareja tuviera un orgasmo.

Revelaciones oníricas

 

El hecho de que las mujeres hayan reportado tener sueños eróticos en los que sus parejas tenían orgasmos refuerza la idea de que nosotras estamos más pendientes de sentir un placer compartido, mientras que los hombres suelen concentrarse más en el suyo propio. Pero también podría ser que en los sueños sea más difícil atribuirle ese placer a otra persona que no sea una misma, y las mujeres tenemos más facilidad para hacerlo.

Otra revelación interesante del estudio es que el mismo porcentaje de hombres y mujeres alcanzaron el orgasmo durante los sueños eróticos. ¡Y eso es maravilloso! Es sabido que durante la vigilia las mujeres solemos tener más dificultades para alcanzar el clímax. Nos debemos a nosotras mismas salir en busca de ese placer perdido, aún no encontrado o que tiene el potencial de convertirse en una experiencia aún más placentera. Los sueños eróticos, al igual que las fantasías, nos dan la posibilidad de ir un poquito más allá, explorar y encontrar aquello que nos gusta y que en el fondo deseamos. Indaguen en sus sueños eróticos y si sienten que no las llevan a transgredir límites morales que no quieren cruzar o creen que pueden enriquecer sus experiencias sexuales, ¡anímense a concretarlos con los ojos bien abiertos!.

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