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Viernes 04 de agosto de 2017

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Sufrió una ACV y ahora hace ropa para personas con discapacidad

"Convertí una tragedia en oportunidad" cuenta Miriam Nujimovich, creadora de la marca Handy inclusiva

Por Virginia Poblet

 
 

Pequeña y de contextura muy delgada, Miriam Nujimovich parece frágil, casi etérea, sin embargo su recorrido por la vida demuestra todo lo contrario. Con tranquilidad y perseverancia, no solo logró lidiar con un ACV que le paralizó hasta el habla, sino que además pudo darle un giro a su vida y crear Handy Inclusiva, una línea de ropa para que, como ella, quienes tienen dificultades para realizar determinados movimientos puedan vestirse sin ayuda. Con una gran sonrisa, Miriam desborda esperanza para demostrar que, aún en las peores circunstancias, se puede salir adelante.

Miriam, con uno de los modelos de Handy Inclusiva.  Foto: Ignacio Sánchez

Como tantos argentinos, Miriam se fue a vivir a Miami en 2001 con su exmarido y su hijo muy chiquito en busca de nuevas perspectivas. Tuvo que adaptarse al nuevo lugar, a las costumbres tan diferentes a las suyas, a otro modo de vida. Quizás fue la necesidad de sentirse más cerca de sus raíces, se ofreció como voluntaria en el MoCA, el Museo de Arte Contemporáneo de Miami.

La vida fluyó a lo largo de ocho años. Mathew crecía bien y sus amistades se consolidaron, hasta que en la mañana del 25 de enero de 2010 el ritmo se detuvo. “Eran las 9 am, de golpe, como de la nada, sentí que no tenía más voz, que las palabras se habían ido de mi cabeza y todo mi costado derecho se quedó repentinamente sin fuerzas. Me caí al piso, no podía moverme, no podía hacer nada, ni siquiera hablar para pedir ayuda. Estaba sola en casa, con el perrito que me miraba desde el sillón”, recuerda. Miriam escuchaba sonar el timbre del portero eléctrico, pero no podía ni arrastrarse. “Por suerte no me desesperé, era como si tuviera claro que la situación era esa, que lo único que podía hacer era esperar a que llegara alguien”. A Miriam la encontraron ahí, en la misma posición en la que se cayó, tres horas más tarde. La llevaron al hospital más cercano, le hicieron una tomografía, le diagnosticaron ACV y la trasladaron al Jackson M. Hospital. Tuve una afasia, no podía decirle ‘ay’ a la enfermera si me dolía el brazo cuando me lo acomodaba. Las palabras y los recuerdos se fueron de mi cabeza, no sabía dónde estaba la puerta o el techo, lo único que tenía claro era que tenía un hijo que se llamaba Mathew y su fecha de nacimiento.

El abrigo de las ideas

Tres días después de que le dieran el alta, volvió a la Argentina en silla de ruedas y sin poder emitir palabra. A la semana siguiente comenzó un tratamiento ambulatorio en el Sanatorio Fleni con sesiones de kinesiología, terapia ocupacional y fonoaudiología que aún hoy continúan.El camino no es sencillo, se necesita mucha paciencia y constancia: “Es tanto lo que tenés que hacer. A los 45 años tuve que aprender a hablar de nuevo, a caminar, a escribir, es tan difícil. Todavía me cuesta pronunciar algunas palabras largas”.

 
"No hay límites para Handy, solo necesitamos tiempo, inversión y trabajo", dice Miriam que siempre mantuvo una actitud positiva..  Foto: Ignacio Sánchez

En cuanto pudo, Miriam dejó la casa paterna y se fue a vivir a un departamento con su hijo. Juntos, además, realizaron un viaje que sería el puntapié inicial de su emprendimiento. “Hacía frío, así que el pobre Mathew, que por entonces tenía 11 años, me abrochó y desabrochó el abrigo 20 mil veces, recuerdo que terminábamos los dos agotados de ese trámite que se supone tan sencillo; así que decidí resolver esto de alguna manera”. Buscó por internet venta de ropa adaptada, pero nada la convencía. Así decidió diseñar su propia ropa. “Le explicaba a una modista lo que quería y ella hacía las muestras. Lo fundamental es nada de botones, solo velcros y cierres estratégicamente colocados”, aclara.

A partir de su experiencia, Miriam comenzó a buscar por Facebook quiénes necesitaban indumentaria adaptada a su condición. “Me contacté con personas discapacitadas, con observatorios, abogados, de todo para ver qué necesidades tenían y así hacer las adaptaciones pertinentes. Aprendí y sigo aprendiendo un montón, ¡hay enfermedades que yo ni sabía que existían!”, dice Miriam aún sorprendida.

Un largo camino

A Miriam le llevó cuatro años armar su emprendimiento hasta que en 2016 pudo lanzar Handy Inclusiva, la primera marca argentina de ropa adaptada para personas con diferentes discapacidades. “En este largo camino tuve la suerte de encontrarme con las personas justas. Así conocí a Tamara Rosenberg, de la cooperativa La Alameda, donde trabajan personas que fueron rescatadas de talleres textiles clandestinos. Con ellos confeccionamos las prendas de Handy. Esta larga y ardua experiencia le dejó a Miriam un gran aprendizaje: “Se trata de la actitud con que encarás la vida. Ser positiva, estar con una sonrisa siempre me ayudó. Lo que en un principio fue una tragedia, lo pude convertir en una oportunidad. Tuve un ACV pero acá estoy, saliendo adelante. En 2012, cuando empecé a darle forma al proyecto, estaba por operarme de tendones, usaba bastón, no caminaba ni tenía la movilidad de brazo que tengo hoy, no fue fácil. Hace seis años que estoy en pareja, mi hijo está bien y yo tengo trabajo, los demás no son problemas, son inconvenientes. Antes me hubiera hecho una mala sangre terrible por una pavada, ahora a los conflictos o a las complicaciones les doy la dimensión que tienen”. Mirá cómo es la ropa de Handy inclusiva.

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