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Viernes 23 de junio de 2017

su bienestar

Dormir bien, el sueño de muchos

El insomnio es agotador, produce ansiedad, aumenta las posibilidades de sufrir ciertas enfermedades y quita concentración. Es muy molesto para uno y para los demás. Por suerte, hoy existen estudios específicos que ayudan a evaluar los síntomas y buscar la mejor solución.

Por Josefina Marcuzzi  | 

 
 

 

Para saber si dormimos bien o si tenemos algún comportamiento extraño durante el sueño, los médicos recetan la polisomnografía del sueño, un estudio que dura toda la noche en la que dormís en el hospital, completamente conectado y observado. El 95% de las personas se enfrenta con el fantasma del mal dormir alguna vez en su vida y en el 40% de los casos se vuelve un mal que regresa.

Los trastornos de sueño se dividen en cuatro grupos: quienes duermen menos de lo recomendable, quienes manifiestan que duermen más de lo habitual, quienes tienen comportamientos extraños como sonambulismo, despertares breves o movimientos oculares rápidos durante la noche y por último, quienes no tienen una buena adaptación a los cambios entre el día y la noche. Para saber por qué es imporante domir bien,ver aquí

¿CÓMO SÉ SI DUERMO BIEN O MAL?

La persona con insomnio suele pensar demasiado en dormir. Para dormir, lo importante es pensar en cualquier cosa, menos en dormir. Hay algunos parámetros que nos sirven para identificar si hay algún problema: no estar cansado durante el día, mantener el estado de alerta, poder sostener la concentración sin dificultades y no tener períodos de somnolencia diurna.

Ahora bien, despertarse en el medio de la noche, incluso más de una vez, es algo normal y hasta esperable, según los especialistas. Las pequeñas interrupciones en el sueño, llamadas microdespertares, son muy comunes y podemos tener hasta diez por noche. De hecho, no tener ninguno tampoco es normal.

 

A QUÉ ESTAR ATENTOS

Los motivos que producen el insomnio o la dificultad para conciliar el sueño son varios. Aunque no hay un patrón, hay factores a los que podemos estar atentos y hábitos que podemos modificar, que predisponen, aumentan la vulnerabilidad o lo precipitan. Entre ellos están las situaciones ambientales: mucha luz, ruido en la habitación, ronquidos; y los motivos médicos, tales como dolores, afecciones o abuso de medicamentos.

La alimentación es otro elemento a tener en cuenta: una cena copiosa dificulta el mantenimiento del sueño, lo fracciona y genera despertares más frecuentes. Y, contrario a todo lo que se supone, las pastas son un buen aliado. Por otro lado, hay que prestar especial atención al consumo de bebidas estimulantes; en las personas que tienen alguna dificultad para conciliar el sueño, se recomienda evitar té, café, chocolate y bebidas gaseosas porque tienen alto nivel de cafeína, teína y paranfetamina que pueden perturbar el sueño.

Un buen método de ayuda son los llamados “rituales de adormecimiento”, aquellas rutinas o actividades que nos conducen al buen dormir sin interrupciones, con las que se puede buscar relajar la mente o el cuerpo. Meditar, hacer un balance del día o poner la cabeza en blanco. Cada técnica puede o no servir según cada persona, por eso no se recomienda una en especial, sino que los profesionales aconsejan que cada uno haga su propia experiencia y adopte la que más resultados dé. Más consejos para un buen descanso.

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