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Viernes 09 de junio de 2017

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Supermujeres

Volar, ser invisible, tener megafuerza… ¿Quién no soñó con por lo menos una hora o un día en la vida ser una heroína con poderes increíbles?

Por Maju Lozano  |   Ver perfil

 
 

 
Foto: Archivo

Apenas me enteré de que este mes se estrenaba la nueva película de La mujer maravilla fue imposible no recordar aquellas tardes en mi Paraná querido, mirando embobada a esa impresionante heroína que todo lo podía. Con sus vueltas interminables para transformarse, su avión invisible, su cuerpo torneado con grandes caderas, su pelo al viento, sus brazaletes que atajaban las balas y lo que más amaba: su lazo de la verdad. Uff, qué bien me hubiera venido tener un lazo que obligase a que cualquier persona diga la verdad. Irrompible, capaz de sujetar a seres superpoderosos… ¿Se imaginan? Cada vez que un tipo te dice algo que no te cierra, pafff, lo sacás y comprobás lo que tu intuición te susurraba al oído. El avión tampoco me vendría mal, ya que cada vez es más difícil llegar a tiempo a algunos lugares; y los brazaletes para atajar ciertos obstáculos de la vida también me gustaría tenerlos, aunque sea por un ratito.

Ahora, si es por soñar…. creo que la Mujer Biónica con su oído supersónico es lo más. ¡Diosssss, lo que me gustaba! Se imaginan poder escuchar a miles de kilómetros, y no lo digo por el solo hecho de chusmear; sino, por ejemplo, tu hijo sale y vos querés saber en qué está, dónde, con quién… y pipipipipipipi localizás su conversación y ya te quedás tranquila. Ojo, ella también corría a las chapas. Eso me garantizaría decir “chau, bondi”, “chau, taxi”, “chau, bici”. ¡Y en un minuto estar donde quiero!

De Batichica me gustaba ese cuerpo ágil, con una plasticidad absolutamente envidiable. Teniendo en cuenta que yo no puedo hacer ni la vuelta carnero, es realmente envidiable.

Y ni hablar de Gatúbela. Ese látigo con el que hace de todo y ese andar por los techos, ¿no sería genial?

También eligiría la fuerza de Superwoman. Con esos niveles sobrehumanos, no necesitás la ayuda de nadie. Doy vuelta el colchón de dos plazas con un dedo, ni hablar de cargar a los pibes en una mano, el cochecito, las bolsas del super y porqué no, levantar a un tipo y ponerlo en su lugar. Y volar… Ayy, qué grosoooo. Llega la noche y cuando todos duermen, a pasear. Mirar las cosas desde otro ángulo, llegar a lugares en un abrir y cerrar de ojos.

No nos olvidemos de la Mujer Invisible. Sí, sí, ¡quiero eso, quiero eso! De golpe “zas”, ya nadie te ve. En el trabajo, por ejemplo, viene alguien a hincharte o pedirte algo y chau, no estás. Y lo mejor, no es que te fuiste sino que estás ahí pero no te ven. ¡Qué genial! ¡Seeeeeee!

¿Sabían que casi todos los superhéroes tienen su versión femenina? Hasta existe She Hulk. Les diría que ese es el único poder que realmente tengo, porque les aseguro que no soy yo cuando me enojo y casi casi que me pongo verde.

¡Qué fácil sería todo con algún superpoder! Correr, volar, curar, trepar, escuchar hasta el infinito o tener el lazo de la verdad.

Aunque pensándolo bien, en realidad nosotras ya somos superpoderosas: logramos estar con nuestros hijos en un minuto si nos necesitan, vamos de acá para allá a la velocidad de un rayo, hacemos mil cosas a la vez… y así la lista sigue y sigue y sigue, ¡es enorme!

Sí, chicas, sin saberlo somos verdaderas Mujeres Maravillas de la vida real, cada una con su superpoder, cada una con sus historias.

A mí solo me falta volar, pero dénme tiempo, que en cualquier momento las sorprendo..

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