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Viernes 31 de marzo de 2017

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¿Qué tipo de amante sos?

Desde las clásicas que solo hacen el amor con la luz apagada hasta las osadas que siempre tienen a mano un juguete para divertirse, la personalidad también se refleja a la hora de la pasión

Por Alessandra Rampolla  |   Ver perfil   |  Universo Alessandra

 
 

 
Foto: Ariel Escalante

Quizás te identifiques con rasgos de los cinco perfiles que describo en esta nota, pero seguramente encuentres uno en particular que te representa a la perfección. ¿Qué estás esperando para descubrirte?

Atrevida

Te encanta innovar, probar cosas nuevas, fantasear y te animas al sexo casual, espontáneo, explosivo y hasta un poco salvaje. Los lugares públicos te llenan de adrenalina, así como también el asiento trasero de un auto. La mesada de la cocina, el balcón o en el medio del mar son algunos otros escenarios que te atraen, porque lo que buscas es divertirte y vivir una experiencia alegre, ya sea con tu pareja de hace 15 años, ¡o con la de hace 15 minutos! En tu mesa de noche tienes a mano un juguetito sexual y te encanta disfrazarte. ¡Siempre estás preparada para sorprender! Contigo es imposible aburrirse; en tu cama no faltan las risas compartidas. ¿Vergüenza? Esa palabra no existe para ti. Placeres manuales, orales o anales, ¡estás dispuesta a todo!

Clásica

La luz encendida es toda una osadía para ti. Tu postura sexual preferida es el misionero, te gusta hacerlo en la cama y por la noche. Solo cuando tu pareja te lo pide, tomas la iniciativa y le haces una felación que luego él tarda semanas en olvidar, hasta que le regalas una nueva. Te sientes más cómoda recibiendo que dando. Los mensajes de WhatsApp subidos de tono y el intercambio de fotos hot te causan risa y no te mueven un pelo ya que, claramente, ese no es tu lenguaje. Sin embargo, eres la reina de la insinuación y sabes perfectamente cómo despertar el deseo en tu pareja; un escote sutil, alguna transparecia, un conjunto íntimo nuevo... Y cuentas con una gran ventaja; con cosas muy simples la pasas bomba y logras que tu pareja la pase tan bien como tú. ¿Sexo anal? Solo dentro del matrimonio.

Caliente

Te hierve la sangre cuando tienes sexo en la primera cita con ese hombre que es casi un extraño para ti, y te tiene sin cuidado si no lo vuelves a ver nunca más. Sabes discernir muy bien si es solo sexo o si hay algo más, y no mezclas las cosas, ni te haces la cabeza con historias que no existen. Cuando estás en la cama propones y dispones, ya sea con tu pareja de hace años o con la cita de esa noche, si es que estás soltera. Gritas de placer y no te da vergüenza que te escuchen los vecinos porque te entregas plenamente. Tu propia desnudez te enciende, ¡y ni hablar la de tu compañero! Lo haces adonde te dé la gana porque, simplemente, ¡no te aguantas! En el cine, en el ascensor de tu edificio o hasta en la oficina… ¡Cuando sientes la sed de sexo tienes que apagarla como sea!

Romántica

Necesitas todo el flirteo típico de las películas románticas hollywoodenses antes de irte a la cama con un hombre. Para ti la previa lo es todo. Quieres que te lleven de copas o a ese restaurante de moda. Y al día siguiente escribes un mensaje en tu estado de Facebook sobre lo bonita que es la vida, que obviamente es para él (claro que haces lo mismo cuando está todo mal, pero tu estado tiene otro tono). Te gusta dejarte conquistar y conquistar primero fuera de la habitación. Cuando percibes que no hay conexión no hay chances de que haya sexo, ¡ni nada! En la cama eres supercariñosa y si no hay mucha confianza te contienes un poco porque temes asustarlo. Te gusta preparar la habitación con velas aromáticas, regalarle a tu partenaire unos masajitos sensuales o tomar un baño juntos. Todo aquello que te permite conectar con él fuera de la cama, te ayuda a conectar mejor durante la relación sexual, a soltarte y disfrutar.

Sado

Lo tuyo son los trajes ajustados de cuero, el látex, las cadenas, las esposas y los amarres, y sueñas con tener tu propia habitación roja como la de Christian en Cincuentas sombras de Grey. Bueno, quizás sea un poco exagerado... No hace falta todo eso para considerarse una chica sado. Básicamente, el sadomasoquismo es un intercambio consensual de poderes. Los juegos de ataduras, dominancia y sadomasoquismo (BDSM por sus siglas en inglés) no tienen nada que ver con humillación o coerción, sino con la erotización que producen los juegos de poder. ¿Te gusta que tu pareja te ate de pies y manos y no te libere hasta que hayas alcanzado tu orgasmo? ¿Te vuelves loca si te da una nalgada? ¿Gozas al vendarle los ojos y besarle todo el cuerpo hasta que no puede más de deseo para demostrarle quién manda? Si es así, tengo una noticia para ti: tienes cierta predilección por el sado.

Seas el tipo de amante que seas, siempre recuerda que la cama es un espacio de disfrute y diversión.

Ya sea sexo casual o con tu pareja, lo importante es que ambos estén allí presentes no solo con el cuerpo, sino también son la mente, el espíritu y los sentidos..

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