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Jueves 23 de marzo de 2017

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Con fuerza femenina

Sin dudas, las mujeres somos las reinas en la toma de decisiones, pero también debemos aprender a cuidarnos, a delegar y a pedir ayuda a tiempo

Por Pilar Sordo  |   Ver perfil   |  www.pilarsordo.cl

 
 

 
Foto: Pixabay

En los últimos meses me ha tocado ver muchas parejas en las que por diversas razones la fuerza femenina vuelve a aparecer. Es sabido que en América Latina es enorme la cantidad de mujeres que son jefas de hogar y que sacan adelante a sus hijos peleando todos los días por espacios de equidad.

Mujeres que quedaron solas porque sus niños o niñas nacieron con capacidades diferentes y esos hombres no pudieron o no supieron hacerse cargo. Mujeres que son mejores pagadoras de deudas que los hombres y más motivadas a crear pymes que ofrezcan beneficios sociales además de los económicos.

Mujeres que enfrentan mejor la soledad, la viudez y el dolor haciendo los duelos desde las emociones y la acción. Mujeres que intentan vencer la violencia de género y que esperan que algún día les paguen lo mismo que a los hombres por hacer igual trabajo.

No sé por qué razón los hombres pueden vivir en estados de incomodidad y de dobles juegos por mucho más tiempo. Esto lleva a que nosotras seamos en la mayoría de los casos las que tomamos las decisiones: para pedir ayuda, para plantear las crisis y también, aún sin quererlo, para decidir el camino de la separación.

Es bien sabido que somos muy lentas para dejar de amar, un poco porque nos gusta sentirnos necesarias y otro poco porque peleamos hasta lo último por el “sueño” de la relación perfecta. Pero cuando una mujer deja de amar, la mayoría de las veces no hay nada ni nadie que resucite ese amor.

El problema es que nos demoramos, a veces mucho, en tomar las decisiones; de hecho, podemos estar en promedio siete años guardando el secreto de un maltrato antes de romper el circuito de la violencia.

Tenemos mucho que cambiar todavía; en principio, debemos hablar cuando lo estamos pasando mal y no más tarde, porque retardar esto no es sano. Nos falta dejar de hacernos cargo de situaciones que debieran ser responsabilidad de otros. Tenemos que aprender a decir “no”, “no quiero” y “no puedo” sin sentirnos culpables, y es muy importante estar despiertas y lúcidas para detectar aquellas pautas machistas que circulan “bajo el agua” y que siguen determinando nuestras conductas.

En este mes de la mujer, debemos felicitarnos por nuestra fuerza, por nuestra valentía y por nuestra garra para salir adelante aún de las situaciones difíciles. Debemos aplaudirnos por nuestro aporte social en la acción y en lo emocional.

Sin embargo, también es importante que aprendamos a cuidarnos, no hay que olvidar hacernos la mamografía y otros controles; también debemos soltar, dejar de hacer lo que nos hace mal y quedarnos con lo que nos hace bien. Debemos aprender a delegar y a pedir ayuda para poder hacer más cosas que nos gustan y desde ahí dar lo mejor de nosotras a nuestros afectos y a la sociedad. Ojalá este año las campañas por el 8 de marzo generen cambios en los hombres, pero también en las mujeres. Tenemos que aprender a comunicar el maltrato a tiempo y querernos lo suficiente para que nunca más nos hagan daño..

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