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Sábado 30 de enero de 2016

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Maju Lozano reflexiona con humor sobre el insomnio

Cuando el sueño no quiere venir, comienza la desesperación y recurrimos a todas las estrategias: contar ovejitas, meditar; todo vale para darle combate al insomnio mientras pasa la noche

Por Maju Lozano  |   Ver perfil

 
 

 

Bueno, ahí vamos, vos podes, ¡claro que podés! ¡Confiá! No es la primera vez que te pasa, esto no es nuevo para vos, vamos, vamos que podés, es sólo una cuestión de actitud, como dice la canción. No hay nada de qué preocuparse, vamos nenaaa, dale. Sí, ya sé, es insoportable, pero ya va a pasar. Si creés que te ayuda, prendé la televisión y hace zapping, ya va a venir. Ok, servite un vaso de leche tibia con miel, no mejor sin miel... no, mejor un vaso de agua. Encendé el ventilador, su ruido es hipnótico. No, mejor no lo prendas, agarrá un libro, eso calma, aunque corrés el riesgo de que te atrape demasiado y no puedas largarlo, tal vez convenga una revista. Ahh ya sé, andá a Instagram, mirá muchas fotos o hacé palabras cruzadas. Si eso no funciona, llená la bañera y probá con un baño caliente, le ponés un poco de tilo al agua, aunque si hace mucho calor te puede bajar la presión. Ya sé, música zen, cómo no lo pensé antes. Hay unos CD que traen ejercicios de meditación, sonidos de cascadas de agua, de bosques, de pájaros cantando. Respirá hondo, bien hondo, eso es: inhalo y exhalo; inhalo y exhalo. Ufff, ahora me sobreoxigené y estoy mareada…

Si no funciona, apagá todo, que quede todo bien oscuro, ni una gota de luz, dale ¡vamos que se puede! No, mejor no, todo oscuro no, me falta el aire, la oscuridad total me ahoga. Vamos a probar con una vela de esas que tienen olor a vainilla, eso es, aromatizar el ambiente es la clave, pero el olor a vainilla me hace acordar a mi ex; no, pensándolo bien, vainilla no.

Ay, Dios, qué dificil es conciliar el sueño. A ver, probemos con la típica; sí eso es, la de los dibujos animados, la de los cuentos infantiles, ¡gran idea! Vamos a contar ovejas: una, dos, tres ovejitas. Pero ¿qué pasa que no saltan el cerco?, ¿por qué se quedan ahí? Por Dios, pícaro sueño, ¡vení! Ya no aguanto más esta conversación entre mi cerebro y yo, no puedo dormir, ya son las dos de la mañana, en cinco horas me tengo que levantar y eso me pone más nerviosa. Ya me hice la dormida tres veces, cierro los ojos y sigo dando vueltas en la cama, cualquier ruidito me desconcentra, estoy tan desvelada y alerta que hasta puedo escuchar la respiración de las pulgas de mi perro.

Dios, qué feo es el insomnio, ¿no les pasa que prueban de todo y el muy turro no viene? ¡Más que pícaro sueño, yo lo llamaría el desgraciado! Son las dos y veinte de la mañana, ya me levanté treinta veces, ya me fijé dos veces si la puerta de calle estaba cerrada, cargué dos veces el lavarropas, me asomé a la ventana otras cinco, prendí el aire pensando que podía ser el calor, me tapé porque me dio frío, y mis ojos están más grandes que el sol, ni se cierran, ¡quiero llorar…! Ya son las tres y media, ya tomé medio litro de leche tibia…

Quiero dormir y no puedo, esto de hacerme la dormida no me resulta… Ayer me desperté de golpe pensando que me había quedado dormida, faltaba una hora para que sonara el despertador, y no me dormí más… Ahora debería estar filtrada pero estoy pasada de revoluciones, tengo energía como para correr un maratón.

Respiro y vamos de nuevo: una ovejita, dos ovejitas… salten la cerca por favor, chicas; salten la cerca vamos, si se quedan ahí la cosa no resulta y me desvelo más…

¿Qué pasa? Si no comí pesado, un cuarto de helado no pudo haberme provocado esto…

Listo, ya sé, me pongo uno de esos antifaces frescos en los ojos. Mejor no me levanto, porque sino me distraigo. ¿Queeé?! ¿4.05? En tres horas tengo que levantarme. Listo: lloro; total estoy sola, nadie me ve y hasta capaz que me quedo dormida. No, no hay caso, mejor me lavanto, me hago unos mates y me leo todos los diarios por Internet y aprovecho el tiempo muerto. Eso sí, si cuando viene el pícaro sueño son las seis de la mañana, agárrenme ¡porque no respondo de mí ante ese maleducado!.

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