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Lunes 28 de diciembre de 2015

su belleza

¿Tu piel está estresada?

El cansancio, la falta de sueño, las preocupaciones y la polución pueden hacer que tu cutis se vea deshidratado, algo opaco, sensible y con algunos granitos. Descubrí la mejor manera de armonizarte y que tu piel recupere la luz

Por María Paz Berri  | 

 
 

 

La piel tiene su propio lenguaje: puede describir la felicidad, la alegría, la tristeza o la ansiedad sin ni siquiera pedirnos permiso. Es que el cutis traduce todos los cambios que se generan en nuestro interior aunque intentemos ocultarlos. Y si bien esto puede suceder en cualquier momento del año, en esta época es más común ya que las presiones son mayores, las corridas no nos dan tregua, y estamos mucho más exigidas y cansadas.

De todas formas, hay factores externos que también funcionan como agresores cutáneos: la radiación solar, la polución, el calor extremo, el alcohol y el cigarrillo. Todos ellos impactan negativamente sobre la superficie epidérmica. ¿El resultado? La tez se deshidrata, empieza a descamarse, luce sin brillo, con prurito y enrojecimiento. Y no sólo eso: hay que estar atentas porque de esta forma envejece mucho más rápido.

¡Alerta!

Algunas patologías cutáneas pueden aparecer o agravarse cuando estamos estresadas. Lo importante es hacer la consulta con el médico dermatólogo para que recete el tratamiento adecuado según el caso. ¿Cuáles son las señales de alarma?

• Acné: es una inflamación producida por el aumento de la secreción de sebo en la piel que obstruye los poros. Esta respuesta se genera por diversos problemas genéticos, hormonales y de estrés (ya que cuando el organismo entra en un estado de tensión o angustia aumenta la secreción de sebo, favoreciendo la aparición de granitos).

• Psoriasis: es un padecimiento que se manifiesta con inflamación, enrojecimiento y escamas. Provoca ardor y comezón. Hay que saber que cuando vivimos momentos de tensión, el sistema inmunológico se debilita, y esto favorece la aparición de la psoriasis.

• Rosácea: la piel luce inflamada y enrojecida. Por lo general se manifiesta en la frente, mejillas, nariz y barbilla. El estrés la agrava, porque en este estado el cuerpo segrega más sebo.

• Urticaria: en momentos estresantes el cuerpo segrega adrenalina y cortisol. Estas hormonas provocan un desequilibrio hormonal que genera urticaria en personas de piel sensible. El resultado son ronchas rojas que causan ardor y picazón.

• Dermatitis atópica: se puede desencadenar en las mujeres demasiado estresadas: erupción cutánea, enrojecimiento, comezón y ardor. Al disminuir el estrés se reduce la liberación de hormonas que provocan inflamación.

En cualquiera de estos casos, si bien es el médico quien recetará la fórmula cosmética adecuada, en general se recomienda aplicar cremas calmantes para pieles sensibles, productos descongestivos y lociones que relajen la piel. Los especialistas aconsejan elegir aquellos que contengan vitaminas A, C y E, o los que poseen coenzima Q10, flavonoides (té verde), silicio o ácido lipoico. También hay sustancias con Gingko Biloba que disminuye el enrojecimiento, o el aloe vera y la manzanilla que descongestionan y refrescan. ¿Un tip más? Una excelente opción son las aguas termales que se pueden usar en cualquier momento del día para brumizar el cutis y calmarlo.

Combo antiestrés

Además de los productos cosméticos, debemos saber que el estrés puede controlarse si tomamos conciencia e intervenimos sobre algunos factores y hábitos de vida. Tomá nota:

• Un paseo de 20 minutos no sólo te ayudará a realizar una mejor digestión, además permitirá mejorar tu circulación y relajarte.

• Aprendé a respirar correctamente. Una oxigenación profunda relaja el cuerpo y disminuye la tensión de los músculos.

• Buscá el equilibrio practicando disciplinas alternativas. Las actividades como el yoga y el tai chi trabajan sobre la armonía del cuerpo y la mente, bajan el estrés diario y contrarrestan los efectos negativos sobre nuestra piel.

• Cuanto antes logres desmaquillarte, mejor. Hacelo cuando llegues a casa por la noche. Aplicá una crema limpiadora y un tónico, ya que este último mejora la absorción de los tratamientos especializados antiojeras, arrugas, manchas, etc.

• Una o dos veces a la semana exfoliá la piel del rostro con suaves masajes circulares. Esto libera las toxinas y las células muertas, y logra una mejor oxigenación.

• Aprovechá las horas de sueño para regenerar la piel. Existen variadas cremas especializadas según el tipo de piel, edad y zona, que te permitirán renovar la dermis, aportar nutrientes e hidratarla, además de aclarar y desinflamar las ojeras.

• Cuando apliques la crema en el rostro, es importante masajear el contorno de los ojos con la yema del dedo de manera suave, desde la zona inferior del ojo hasta llegar al lagrimal.

• Bajá el estrés antes de dormir con baños de inmersión, aromaterapia, música y todo lo que te ayude a eliminar las tensiones del día. Algunos aromas que ayudan a relajar son: lavanda, azahar, ylang ylang, bergamota, cedro, geranio y té verde.

• Mantené una dieta adecuada. Sobre todo en la cena es importante saber qué y cuánto comer. Es recomendable una alimentación ligera: vegetales, pescado a la plancha, etc.

• No abuses de la sal y el alcohol, ya que predisponen a la retención de líquidos dando como resultado bolsas abajo de los ojos. Ingerí abundante líquido durante el día..

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