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Lunes 14 de diciembre de 2015

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¿La tecnología es amiga o enemiga a la hora del romace?

Si hablamos de romance y pasión, no se sabe si la tecnología es amiga o enemiga. Encuentros virtuales, muñecas casi reales y hasta simuladores de sexo pueden sacarte las ganas… ¡y la memoria! ¿Cómo era eso de relacionarse con otro ser humano?

Por Maju Lozano  |   Ver perfil

 
 

 

La verdad es que últimamente tener contacto personal con otras personas se nos está haciendo más difícil de lo que alguna vez pensamos. La comunicación directa se está apagando, y las redes sociales se apoderan de nuestros vínculos, avanzando de manera imparable, y yo con mis cuarenta y tres estoy agotada de tener que ponerme al día con todo ese tema. Parece que todo empieza en Facebook con los pedidos de amistad, después los mensajes privados y el chat, y si con suerte superás todas esas instancias, por ahí llega una invitación a salir…

Después vino Twitter y los "followers" o seguidores, poniendo lo que una piensa y subiendo cosas, y entonces andábamos como locas mirando si el que nos gustaba nos había marcado el tuit como favorito.

Y no tardó en llegar Instagram y la ansiedad de subir la mejor foto, la sonrisa más linda, la escena más copada, y viendo si el corazoncito era apretado por él o ella y si de casualidad hacía algún comentario. También nos sirvió para espiar sus fotos y ver quién le comentaba qué y cuándo, toda una vigilancia personal y privada, pero escondida detrás de una red social.

Todo muy lindo, muy cerca y a la vez muy lejos. Ahí estamos todos espiando vidas ajenas y dejando ver lo que queremos que vean.

Pero a pesar de mi asombro la cosa fue por más, y en esto de buscar "contactos del tercer tipo" apareció Tinder, algo así como una cita a ciegas pero no tanto. La aplicación te muestra quién tiene afinidad con vos según tu zona y tus gustos, una cosa preciosa a la que yo llamaría "la lotería del amor" o del encuentro casual, si es que sos "likeada" y lográs encontrarte con el candidato alguna vez.

Uno podría pensar entonces que en esto de conocer gente vamos bien... Pero la verdad es que depende de qué lado se lo mire, porque de contacto frente a frente, ese de mirarse a los ojos, la cosa está realmente escasa. Pero ¡ojo! que ahora se viene lo mejor…

Hace algunas décadas apareció la muñeca o muñeco infable, algo bastante triste para mi gusto y de una soledad más grande que mis caderas, pero bueno, ahí estaba la amiguita o amiguito de plástico, con la boca abierta para hacer feliz o darle un poco de amor al que quisiera y pudiera, siempre que ningún elemento cortopunzante se interpusiera en el camino.

Pero la cosa tampoco se detuvo ahí, ¡más bien todo lo contrario!… Porque ahora, aunque usted no lo crea, están las real dolls. Sí, claro: ustedes también se están preguntando, como yo cuando me enteré: "¿lo quéee?"

Bueno, paso a explicarles. Las real dolls son muñecas (sí, sí, leyeron bien), ¡MUÑECAS!, hechas a escala humana, que tienen temperatura, piel suave y esponjosa pero de color piel (real-real), con miembros articulados, colas turgentes, bocas perfectas, pechos del tamaño que vos quieras, ojos de la nacionalidad que te guste, y por supuesto todas toditas las partes íntimas para que casi casi te la confundas con una mujer real. Buscás el modelo en la página web de la marca y elegís algunos detalles específicos para que te la hagan a la medida de tus circunstancias. Una vez que pagás te mandan la señorita en una enooorme caja de madera, para que sea tu nueva compañera de vida (pero eso sí, mudita mudita, porque todavía no hablan). ¿Qué tul, cómo te quedó el moño?

También hay muñecos varones, pero no parecen estar hechos para mujeres heterosexuales (o al menos no están hechos con la misma dedicación o al gusto general de nosotras). Y por si esto fuera poco, señor, señora, damas y caballeros, también hay simuladores de realidad virtual… Sí, como esos que hasta hace poco servían sólo para esquiar, saltar, bailar y escalar montañas… ahora también "simulan" sensaciones sexuales, ¡chupate esa mandarina! De hecho, son el último negocio de la industria del porno.

¿Qué me contursi? ¿Pensaste alguna vez que llegaríamos a tanto ? Y todo, por supuesto, sin moverte de tu casa. ¡Sólo necesitás una buena señal de wifi y una tarjeta de crédito! ¡Dios mío!.

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