RevistaSusana.com
 Último momento

 

Leer en

Lunes 05 de octubre de 2015

su lectura

Mejor solas...

A cuento de cierto personaje indeseable que se ganó la fama vestido de polista y contando cómo desplumó a varias mujeres, nuestra columnista se pregunta: ¿hasta dónde podemos llegar con tal de sentirnos deseadas?

Por Maju Lozano  |   Ver perfil

 
 

 

A casi todas en algún momento de nuestra vida hemos caído en la desesperación y dejamos que pase por nuestro cuerpo uno de esos tipos medio nabos, que se creen mil. Esos que en otro momento de nuestra existencia hubieran pasado de largo; esos que tus amigas, al verlo, te dicen al unísono: "¡Nena! ¿Qué le viste?". Esos que por lo general andan con el cuello de la chomba subido (¡Dios, me da escalofríos!). Esos que a todas les dicen "nena", "baby", "guapa" o… ¡Ay! ¡Me hace muy mal recordarlo siquiera!

Son seres (a veces) inofensivos, que en general no tienen muchas luces y están pasados de rosca con el temita del ego. A veces la fatalidad nos tiende una trampa y estos personajes llegan a nuestras vidas en el preciso instante que la autoestima se clavó en menos diez y ¡zas! caemos como chorlitas en los brazos equivocados. En mi caso no fue nada grave, nada de qué arrepentirse, aún lo recuerdo y casi sonrío. Pobre de mí…

Hace un tiempo, y por unos cuantos días (demasiados para mi gusto), anduvo dando vueltas por infinitos canales y programas este especímen al que llaman el Gigoló… ¡Dios mío! ¡Me caigo y no me levanto más!

En un principio la noticia era que un tipo, un mal tipo, había estafado a la hermana de un famoso coreográfo. Después se sumaron varias víctimas más, y por esas cosas rarísimas de la vida, los medios lo convirtieron en una especie de personaje mediático que, increíblemente, generaba rating. Lejos de levantar el dedo acusador y despotricar, voy un poco más alla y me pregunto: ¿qué corno nos pasa a las mujeres?

¿La soledad nos está calando hondo y ese vacío enorme lo llenamos con tipos como éste? ¿Cómo y por qué nos sentimos atraídas por un hombre así? ¡Me niego a aceptarlo! ¿Será que ellos están tan poco comprometidos con sus sentimientos, tan incapacitados para darse al otro, tan cómodos en su lugar y faltos de atención para con nosotras, que aparece uno que nos da cinco minutos de bolilla, nos dice dos cosas lindas y eso nos parece suficiente para abrirle tooodas las puertas de nuestra vida? ¡Ay, me duele un poquito el pecho, perdón!

¿En serio nos parece atractivo un tipo así? Un "coso" que no sólo les sacó plata, sino que les hizo creer a esas mujeres que cuidaría de ellas, y ¡logro que confiaran en él! ¡Mamita, con qué anteojos estamos mirando a los hombres!

Lo que en principio pintaba como un estafador, alquien que se aprovechaba de las mujeres, de golpe y porrazo se convirtió en uno más de los que dan vueltas por los canales, al que no sólo le hacen notas, sino que además le pagan por hacer presencia en los boliches, da cátedra de seducción, estuvo a punto de dar una charla en una universidad ¡y además logró un canje para que le enderezaran los dientes!

Ese chanta es ahora un personaje de la televisión. ¡Me vuelvo loca!, pero a la vez no dejo de preguntarme: ¿qué nos anda faltando? ¿Qué necesitamos de los hombres que no sabemos pedir? ¿O qué no nos están dando? ¿Es un problema de comunicación? ¿No logramos hacernos entender?

¿Qué pasa que un salame como éste entra a nuestras vidas y hace lo que quiere como pancho por su casa? Un salamín de chomba blanca, cuello levantado, pantalón chupín y peluca mal planchada se apoderó de varios corazones. ¡Una ya no sabe si reírse o llorar! ¿Dónde quedaron los hombres que nos protejían? Esos que nos decían que iba a estar todo bien, y cumplían.

¿Dónde se escondieron los galanes de telenovelas que se fundían en un abrazo con su amor y lo hacían feliz para siempre? ¡Hablo de los tipos guapos de verdad, los que levantan suspiros cuando aparecen en televisión! ¡Echaaarri volvéee, perdonanos! ¡Vení por favor y llevate a este mamarracho! ¡Aguante la ficción, cara..!.

Más notas de Lectura