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Jueves 16 de noviembre de 2017

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Alessandra Rampolla: ¿Fantasías con personas del mismo sexo? Dejalas fluir

Los sueños eróticos y pensamientos hot son producto de una mezcla de fantasía y realidad. Aumentan el deseo y mejoran la vida sexual. Entonces, deja volar tu imaginación

Por Alessandra Rampolla  |   Ver perfil   |  Universo Alessandra

 
 

 

Cada vez es más común escuchar hablar sobre las fantasías con alguien del mismo género. Y aunque ahora nos animamos a charlarlo con nuestras amigas, se nos plantean un montón de interrogantes. El primero es si esto significa que tenemos una inquietud homosexual; y el segundo, entre muchos otros, es si las fantasías deben concretarse. ¡Cuántas dudas! Para responderlas, es necesario comenzar por el principio: una fantasía sexual es una imagen mental que creamos respecto de una persona, objeto o situación que nos provoca excitación sexual. Estas ideas o pensamientos pueden ser originales o tomados de experiencias pasadas. Generalmente son una combinación de ambos. Es decir, nuestra imaginación toma esas experiencias vividas, las condimenta, ¡y las mejora! En las fantasías nuestra pareja sabe exactamente cómo y cuándo tocar, besar, acariciar, lamer, chupar y, a veces, hasta mordernos para aumentar nuestra excitación al máximo. Todo es perfecto. ¡Nada de eso existe! Eres la directora de tu propia película y tú tienes el control de cada escena.

Todos fantaseamos, consciente o inconscientemente, y es un comportamiento supernormal. Quienes se permiten fantasear libremente y disfrutan de sus fantasías sexuales suelen gozar de una libido muy saludable, algo que influye favorablemente al momento de tener sexo con tu pareja. Pero las fantasías son sólo fantasías. Tienes la absoluta libertad para inventar las situaciones que te resulten más excitantes. Ten presente que nuestros pensamientos no nos definen. Fantasear sobre alguna práctica sexual, como en este caso sería mantener relaciones con una persona de tu mismo género, no quiere decir que realmente desees experimentar ese comportamiento, ni que lo desearás en la vida real. Quizás, si has sido criada con una educación religiosa muy estricta o has recibido mensajes sociales muy conservadores, puedas experimentar sentimientos de culpabilidad luego de fantasear, ¡más aún si fantaseas con otra mujer! La clave está en aceptar que se puede disfrutar de una fantasía sexual, que no hay nada de malo en ello, y que ésta queda sólo en el terreno de la imaginación.

Así como a los hombres les come la cabeza pensar en un trío sexual u observar a dos chicas poniéndose cariñosas, el sexo femenino también tiene preferencia por ciertas fantasías. Luego, existen otras fantasías bastante recurrentes como practicar sexo en lugares públicos; vivir una noche superapasionada que incluya esposas, antifaces, lencería erótica, vibradores, aceites para masajes, plumas… ¡De todo!

Recuerda que la fantasía sexual es tuya y que es sólo eso: una fantasía. Por lo tanto, no tienes por qué sentirte culpable ni obligada a compartirla con tu pareja.

¿Qué hay con eso de concretarla o no? Como he mencionado, la fantasía sexual es algo que está en nuestra imaginación y a menudo lo mejor sería que se quede allí. El principal problema de convertir una ficción en realidad es que en raras oportunidades es posible igualarla, ¡y mucho más escasas son las chances de superarla! En tu cabecita todo es perfecto porque es tu creación mental y estás a cargo de todo lo que te permites imaginar, pero en la vida real no ocurre lo mismo.

Tu fantasía la concretarás con otra persona de la que no puedes tener el control, como tampoco de las consecuencias que, créeme, luego las habrá y pueden no sean las que esperabas. Es casi imposible cumplir con las expectativas que tienes de tus fantasías en la realidad y muchas veces sólo conseguirás que pierda su capacidad erótica. Pero de vez en cuando la vida te sorprende y por ahí también hay lugar para experimentar con ciertas fantasías. La elección, al final, es tuya.

Así que recuerda, una fantasía sexual puede ser tan poderosa como tu imaginación lo permita. Fantasear con alguien de tu mismo género, por ejemplo, ¡no significa que eres gay! Si te encuentras en pareja, podría ser muy erótico compartir alguna fantasía con ella, pero si crees que va a generar un conflicto, tal vez decidas guardártela para ti misma. Lo mejor es justamente eso, que puedes elegir dónde colocar y cómo usar tus fantasías de la mejor manera, ya sea en la "vida real" o en el mundo supererótico de tu cerebrito sexual.

El sexo es un juego de adultos y mientras más rienda suelta le des a la imaginación, ¡más rico y divertido se pondrá! ¡Anímate a fantasear!.

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