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Lunes 03 de agosto de 2015

su belleza

Cuidados de la piel para cada hora del día

Cualquier rutina de belleza puede ser más efectiva si se hace en los mejores momentos del día. Conocé cómo funciona el cuerpo y la mente a lo largo de las 24 horas, para que puedas darle al cutis un tratamiento a medida

Por María Paz Berri  | 

 
 

 
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Sabias que todos los seres humanos contamos con un pedacito de cerebro que mide el tiempo y le dice al cuerpo qué hora es. Un verdadero reloj biológico que nos marca las horas, los días y las estaciones. Para quienes investigan la Cronobiología (ciencia que estudia los ritmos biológicos), nuestra vida es una sucesión de tiempos, de instantes que se repiten. Y el dato es que la condición de la piel va variando de acuerdo a este reloj biológico a lo largo del día.

Entonces, si conocemos cómo cambia el organismo a medida que pasan las horas, podremos optimizar esos tiempos para mejorar la belleza y la salud de nuestra piel. ¿Qué debemos saber?

Durante la mañana la piel se prepara para recibir las agresiones del medio ambiente. Tomá nota de los pasos a seguir:

• La higiene facial diurna es más sencilla que la nocturna (porque no hay que retirar partículas de smog y maquillaje), pero es fundamental. Puede hacerse con un agua micelar, un gel o una leche de limpieza.

• Una vez higienizada la cara, hay que hidratarla. En este momento, hay que aprovechar para aplicar sustancias antioxidantes (polifenoles de vino, vitamina C, vitamina E, entre otros), ya que tienen mayor absorción a la mañana. Un dato a tener en cuenta: en invierno la piel necesita productos con una fase más oleosa para actuar como barrera protectora. Por esto se recomiendan también productos que contengan fosfolípidos, ceramidas, vitaminas A y ácido hialurónico. A estos activos podemos encontrarlos en diferentes vehículos como geles y soluciones (ideales para pieles grasas), emulsiones y cremas (para pieles secas).

• Según cómo hayamos descansado, a la mañana podremos observar un aumento de líquido en el párpado inferior del ojo ("bolsas oculares"). En general, con unos suaves masajes y algún producto específico a los pocos minutos deja de ser notorio. Las fórmulas más recomendadas son las que contienen efecto tensor y ayudan a reducir bolsas y ojeras.

• Los sérums pueden sumarse a esta rutina. Son vehículos que forman un film sobre la piel e impiden la pérdida de humedad. Si se utilizan combinados con cremas o emulsiones, se deben colocar primero.

• Nunca olvidarse del protector solar: durante todo el año, el protector solar es fundamental. Puede usarse arriba de la crema hidratante, o elegir fórmulas hidratantes con FPS. En invierno es posible optar por un FPS 20. En verano, de 30 en adelante.

A la tarde es un buen horario para realizar tratamientos más profundos. Libres de la exposición solar, del estrés laboral y con más tiempo, se pueden aplicar peelings químicos, máscaras nutritivas o pulidoras. En general estos tratamientos se realizan una vez por semana. Pero también hay que tener en cuenta lo siguiente:

• Durante el día (todo el día), la mayor agresión la reciben nuestras manos. Por este motivo, el producto elegido para llevar en la cartera y repetir su topicación en todo momento es la crema humectante. En el mercado hay productos que además cuidan las uñas, las fortalecen y humectan la piel sin dejar ningún residuo graso.

• Otro indispensable son las brumas o aguas termales. Se trata de lociones tónicas que se pueden colocar en cualquier momento del día y tienen como objetivo remineralizar la piel, humectarla y prevenir el daño oxidativo. Su aplicación a través de bombas pulverizadoras facilita la dispersión y hace que sean muy prácticas.

Por la noche aumenta la circulación dérmica, la temperatura, el metabolismo, la síntesis de colágeno y la renovación epidérmica. Son las horas de mayor actividad celular, lo que permite que los principios activos se aprovechen al máximo. Para esto, lo ideal es utilizar productos regenerativos, reafirmantes y nutritivos.

• Para desmaquillar, eliminar el smog y las células muertas se pueden usar productos exfoliantes o máscaras. Es importante desmaquillar párpados, rostro, escote y cuello. Y no olvidarse de eliminar el maquillaje de las pestañas. Un dato: para la higiene de pieles con biotipo graso, se recomiendan geles jabonosos. En el caso de que sean secas, pueden usarse emulsiones.

• Aprovechar el descanso nocturno para aplicar blanqueadores cutáneos, regeneradores o fórmulas con ácido kójico, emblica, silicio orgánico, ácido glicólico o salicílico (trabajan como un peeling). La mayoría de los productos de exfoliación química son fotosensibilizantes (activan el daño que puede producir la radiación solar), por ese motivo es que se usan durante la noche.

• ¿Un secreto? Entre las 23 y las 4 de la madrugada es cuando la piel alcanza su actividad máxima (ya que no debe estar defendiéndose de las agresiones del medio ambiente). Es aquí cuando repara el daño sufrido durante el día y se renueva al 100 por ciento.

Alimentacion para una piel radiante

La alimentación es muy importante para mantener una piel divina. Pero además, la ingesta de dos litros de agua por día es imprescindible para lucir un cutis saludable. ¿Qué alimentos no pueden faltar?

Vitamina A: todos los vegetales y frutas de color naranja, amarillo y rojo son ricos en betacarotenos que nuestro cuerpo transforma en vitamina A. Esta vitamina previene el daño de las células y tejidos, y mantiene la piel joven y saludable. La falta de ella puede causar piel seca. Ejemplos: calabaza, zanahoria, remolacha, espinaca, acelga y pimientos.

Vitamina B: las vitamina B3, B5, B6 y B12 son importantes para prevenir el acné y para el crecimiento saludable de las células. La vitamina B3 es necesaria para mantener la piel bien humectada. Ejemplos: avena, espinaca, huevo, queso, moluscos.

Vitamina C: ayuda a nutrir y reponer la piel, es un poderoso antioxidante que mantiene los tejidos saludables, aclara el tono de la piel y previene los puntos negros. También promueve la producción de colágeno. Ejemplos: cítricos, kiwi, brócoli, tomate.

Omega 3: es importante para la protección de las membranas de las células, puede disminuir la inflamación de la piel, la resequedad, y posponer el envejecimiento cutáneo. Ejemplos: pescados grasos, palta, semillas de lino, semillas de girasol, almendras, aceite de oliva.

Hierro: trabaja en el desarrollo de los glóbulos rojos que trasportan el oxígeno a la piel. Ejemplos: carnes rojas y blancas, lentejas, porotos, yema de huevo, vegetales de hoja verde.

Zinc: promueve la regeneración de la piel. Ejemplos: germen de trigo, semillas de calabaza, hígado.

Manganeso: fundamental en la producción del colágeno, la proteína más importante de la piel. Ejemplos: nueces, granos enteros, vegetales verdes.

Menú diario para cubrir estos requerimientos

Desayuno: infusión con leche descremada + 1 yogur descremado firme con 3 mariposas de nueces y 4 almendras + 1 taza de ensalada de frutas frescas.

Almuerzo: ensalada de hojas verdes, tomates cherry, aceitunas negras, palta, lentejas y huevo duro con 1 cucharadita de aceite de oliva y 2 cucharaditas de semillas de lino y girasol (molidas en el momento de ser consumidas) + 1 kiwi.

Merienda: licuado de frutillas (120 g) y durazno (1 unidad) con agua, hielo y edulcorante a gusto + 1 omelette de 2 claras con 30 gramos de queso Port Salut descremado.

Cena: sopa de calabaza + salmón grillado (una porción de 150 gramos) con jugo de limón + guarnición de brócolis y zanahorias al vapor + 1 manzana asada..

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