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Miércoles 01 de julio de 2015

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Ni una menos

Por Susana Giménez  |   Ver perfil

 
 

 

"Ni una menos" dijimos el 3 de junio y esa manifestación multitudinaria se convirtió en la piedra fundamental de la lucha contra la violencia de género. Pero esto fue sólo el principio, ahora más que nunca tenemos el compromiso de seguir trabajando para terminar con este flagelo.

Además de exigir los cambios que se deben operar en la justicia, la policía y el poder político, cada una de nosotras también tiene que participar de esta transformación cultural. Como madres, debemos enseñarles a nuestros hijos varones a respetar a las mujeres; y a nuestras hijas mujeres, a no aceptar que ningún hombre las trate como no se lo merecen. En este punto, es fundamental educar con el ejemplo, ningún niño debe creer que es normal que su padre le grite a su madre o le pegue cuando está enojado.

En las escuelas, se debe enseñar y fomentar la igualdad y el respeto desde chicos. Con intolerancia absoluta hacia cualquier forma de agresión o humillación frente a una mujer. En la televisión, en la radio y por la calle hay que dejar de hacer chistes denigrantes sobre la mujer. Hoy estamos plenamente conscientes de lo que se fomenta, entonces hay que evolucionar.

Si escuchan gritos desesperados de una mujer que pide ayuda en la casa de al lado, aunque sepan que está peleando con el marido, llamen al 911. Sé que es incómodo, pero pueden salvar una vida. Si ven en la calle que un hombre le pega a una mujer, avisen al 911, no importa si es el novio, el padre o el hermano, un hombre jamás debe agredir a una mujer.

Si tienen una amiga que sospechan que sufre maltrato, no se queden calladas, ayúdenla a salir de la mentira, eso no es amor. Muchas no se separan por los hijos, pero están equivocadas, para un chico cualquier cosa es mejor que convivir con el terror de que su padre agreda verbalmente y lastime a su madre.

Estoy segura de que muchas chicas y mujeres que vieron la marcha por televisión y están sufriendo maltrato se habrán sentido un poco mejor, ya eso me reconforta. El mensaje que queremos transmitirles con mucha fuerza y mucho amor a las víctimas que aún están vivas y a las madres e hijos de las que hoy ya no están, es que nos importan, nos duelen, nos preocupan y no las vamos a dejar solas, porque así somos las mujeres, más valientes que muchos hombres.

Susana..

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