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Lunes 13 de abril de 2015

su bienestar

Claves para combatir las várices

No te gustan, te molestan y duelen. En esta nota te contamos todo sobre estas odiadas venitas y te damos consejos útiles para que no tengas que sufrirlas

 
 

 

Mas del 55 por ciento de las mujeres padecen las várices (venas varicosas) que además de ser antiestéticas e incómodas, pueden traer otros problemas: edema (retención de líquido), pinchazos, pesadez, dolor, picor, sensación de quemazón y calambres.

¿Qué son las várices? Se trata de dilataciones venosas que se producen cuando las válvulas dentro de las venas no funcionan bien y no pueden impulsar el retorno venoso. O sea, que no bombean la sangre correctamente. Si bien son más frecuentes entre los 30 y 50 años, también pueden aparecer antes o después de esa edad.

En cuanto a las causas, son de lo más variadas: a veces se producen por predisposición hereditaria, por alteraciones hormonales, como consecuencia del uso de anticonceptivos, por diabetes, sedentarismo. También surgen durante el embarazo y el posparto, por ingestión de bebidas alcohólicas, tabaco o exceso de cafeína. La obesidad o estar de pie demasiado tiempo son otros factores de riesgo. Ni bien aparecen, no hay que demorar la consulta médica para descartar posibles enfermedades e iniciar el tratamiento adecuado.

Para iniciar el combate, un ecodopler de piernas es un buen punto de partida ya sea para tratar las arañitas que son las afecciones más comunes o para las várices de menor o mayor calibre. Este estudio permite ver la permeabilidad de los vasos profundos y determinar si hay o no obstrucción en alguno de los niveles. Es por ello que debe ser realizado a todas las pacientes antes de indicar cualquier tratamiento.

Que vuelva a fluir

La sensación de piernas cansadas, la pesadez y los tobillos hinchados son los primeros indicios de la insuficiencia venosa. Por eso, hay que estar atentas a estas molestias y buscar el tratamiento adecuado antes de que el problema sea mayor. ¿Algunas soluciones?

• Presoterapia: son botas que al inflarse y desinflarse en forma rítmica producen presión. Esto remueve el edema acumulado y acelera el retorno venoso y linfático.

• Drenaje linfático manual: es un masaje que sigue la dirección de la circulación linfática. Ayuda al organismo a eliminar líquidos acumulados y el exceso de toxinas. Se recomiendan dos sesiones por semana.

• Electroestimulación con contractores: es una gimnasia pasiva que reproduce la estimulación y relajación durante el ejercicio. Aumenta el tono muscular y la eliminación de líquido intersticial.

• Cremas de uso cosmético: contienen extractos de plantas ricas en saponinas como la hedera hélix, rusco, gingko biloba, castaño de indias. Activan la microcirculación y revitalizan el sistema circulatorio. Además, son desinflamatorias. Tanto cremas como geles se aplican con suaves masajes en forma circular durante 10 minutos.

El rayo salvador

Si las várices ya están instaladas, los tratamientos con láser son una buena opción. Aquí algunas alternativas:

• Láser Synchro Vascular: se trata de un láser externo que trabaja sobre las arañitas a no más de dos milímetros de diámetro. No se puede exponer la piel al sol mientras se realiza el tratamiento. Se necesitan seis sesiones ($500 por sesión, Centro Médico Láser Aegyna).

• Harmony Vascular: un láser que coagula en forma efectiva las telangiectasias (arañitas) rojizas oxigenadas, y también las venas reticulares y ectasias venosas azuladas desoxigenadas hasta cuatro milímetros de diámetro. Se necesitan tres sesiones una vez por mes ($2959 cada sesión, Irene Bermejo).

• Láser Excel de Cutera: las venas reticulares y las venas azules de las piernas se pueden tratar con excelentes resultados. Aunque las venas varicosas nudosas no son buenas candidatas para esta tecnología. Se necesitan cuatro sesiones ($3200 por sesión, Instituto Argentino de Flebología).

En los casos más graves donde las várices se salen de control y generan dolor, la solución más novedosa es la valvuloplastía externa, un procedimiento de minicirugía ambulatoria que permite reparar las válvulas incompetentes de las venas safenas (que corren a través de las piernas), conservándolas. Se efectúa con anestesia local y no necesita recuperación.

Pero hay más. Para las mujeres que tienen telangectasias, lo ideal es tratarlas con fleboterapia restaurativa. Consiste en aplicar mediante inyecciones prácticamente indoloras, una fórmula de sustancias naturales, que no anula la funcionalidad de las venas sino que refuerza su pared y permite que la sangre fluya con normalidad. Los derrames tratados se borran en cinco a siete días. El postratamiento consiste en el uso de medias de elastocompresión graduada durante tres días.

La importancia de la prevención

Sin duda, la prevención es fundamental y es parte del tratamiento, sobre todo en aquellas mujeres que tienen una predisposición hereditaria. Algunos tips para tener en cuenta:

• Hay que equilibrar el tiempo que permanecemos sentadas o paradas, y evitar quedarse muchas horas en la misma posición.

• Para quienes deben estar mucho tiempo paradas es imprescindible un calzado cómodo y con buen apoyo.

• Para las que están siempre sentadas, se les recomienda que se paren, caminen y flexionen un poco las piernas cada dos horas (aunque sea cinco minutos).

• Realizar caminatas o ejercicios que favorezcan la circulación.

• Tomar duchas con agua caliente sobre las piernas, seguidas de duchas con agua fría, alternando unos minutos de calor con otros de frío. El cambio brusco de temperatura ayuda a contraer y dilatar los capilares sanguíneos obligando a aumentar la microcirculación. De este modo retrasamos la aparición de várices.

• Estar atentas a la dieta. Es importante seguir una alimentación balanceada, de bajas calorías y rica en fibras. No abusar del café, el alcohol y los alimentos ricos en grasas o carbohidratos. Consumir más alimentos ricos en potasio, fibras y antioxidantes. La ingesta de abundante agua es también un gran aliado.

• Evitar los anticonceptivos orales en períodos prolongados.

• La ropa ajustada impide la buena circulación de la sangre, ya que produce una presión en los vasos sanguíneos. No utilizar ropa que tenga elásticos que se marquen mucho, porque obstruye la circulación.

• La actividad física es importante. Una caminata de 30/40 minutos es muy recomendable. Lo ideal son ejercicios como correr, caminar, andar en bicicleta (fija o móvil), nadar, bailar.

Por María Paz Berri..

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