RevistaSusana.com
 Último momento

 

Leer en

Miércoles 30 de octubre de 2013

su bienestar

Cómo influyen las hormonas en nuestros estados de ánimo

nfluyen en nuestros estados de ánimo, nos desequilibran y hasta algunas veces nos dominan. ¿La buena noticia? Tenemos armas para defendernos, porque parece que también, en este caso, como en muchos otros, la actitud es determinante.

 
 

 

Por Carolina Koruk

Hay que creerlo: nuestros pensamientos, conductas y actitudes son la clave de una buena vida y, sobre todo, de una longevidad saludable. Es que nuestras emociones, tanto las positivas como las negativas, liberan hormonas que pueden perjudicar o beneficiar el sistema inmunitario. Por eso, para llegar lúcidos a la vejez, es fundamental cultivar los buenos sentimientos y tratar de alejarnos de la ira, el miedo o los enojos.

"Si nuestro cuerpo fuera un edificio inteligente, la hormona serotonina sería la música funcional y el cortisol, la alarma. Cuando la música funcional baja y empieza a sonar la alarma, todos los habitantes del edificio (que vendrían a ser nuestras células) reconocen el mensaje de la emergencia. Obviamente, es bueno que haya una alarma en el edificio; el tema es cuántas veces suena y cómo reaccionamos ante ella," dice el Dr. Juan Hitzig, creador de un particular alfabeto que permite identificar las emociones que desatan hormonas estimulantes y las que liberan hormonas perjudiciales.

El alfabeto emocional

Según las reglas creadas por Hitzig, las conductas que comienzan con la letra "R" (resentimiento, rabia, reproche, rencor, rechazo, resistencia o represión) generan un nivel alto de cortisol, conocida como la hormona del estrés. Estas conductas, a su vez, generan actitudes con "D": depresión, desánimo, desesperación o desolación.

En cambio, las conductas con "S" como serenidad, silencio, sabiduría, sabor, sexo, sueño, sonrisa, sociabilidad y seducción, aumenta el nivel de la hormona serotonina (que mejora la calidad de vida y retarda la velocidad del envejecimiento celular) y generan actitudes con "A", como ánimo, aprecio, amor, amistad, acercamiento y alegría.

Tan increíble como real, Hitzig comparte las fórmulas del buen humor y de la mala sangre que, por supuesto, tienen estrecho vínculo con este sube y baja de hormonas. "La serotonina alta y el cortisol bajo componen la receta del buen humor; mientras que los valores opuestos de los mismos componentes conforman la fórmula de la mala sangre. La clave está en los pensamientos que disparen estas emociones.

Según cuenta Hitzig de manera simple y fácil, la frase común "no te hagas mala sangre" lleva implícito el mensaje de que las personas no tienen malasangre, sino que se la hacen y, generalmente, los responsables son los terceros. Uno de los factores que causan estos altibajos hormonales es justamente el pensamiento, que evidentemente, mueve más que montañas.

Punto de inflexión

Hiztig, que es gerontólogo, se dedicó a estudiar cuáles son las características que tenían en común los longevos saludables y se dio cuenta de que lo que compartían eran sus actitudes, sus conductas y su forma de ser. "Algunos siguen creyendo que envejecer es caerse a pedazos, pero yo apunto a que todos sepan que los años que le ganamos a la vida (o le robamos a la muerte) tienen que servir para estar más tiempo en el club y no en el geriátrico", explica.

El especialista, que es autor del libro Cincuenta y tantos (Cuerpo y mente en forma aunque el tiempo siga pasando), reconoce que si hoy escribiera de nuevo el libro debería reformular el título y adelantar la edad a los cuarenta años. Es que en este momento se produce un punto de inflexión en la vida de la mujer. "Hasta los 40 años naturalmente tenemos el cortisol bajo, pero a partir de esa edad, la biología del estrés se nos empieza a instalar y los niveles de las hormonas comienzan a revertirse: la dehidroepiandrosterona, conocida como la hormona de la juventud, empieza a bajar y el cortisol sube. Esto es biológico, va más allá de los pensamientos, pero las emociones que experimentamos ayudan a atenuar o disparar la química del cerebro.

Con ojos de niños

Como el cerebro es el castillo de nuestra personalidad, hay que agregarle conductas parecidas a la de los niños que preguntan (millones de neuronas se enganchan como los vagones de un tren cuando preguntamos), que sonríen (la sonrisa es serotonínica), que juegan ("recrearse" significa crearse nuevamente, es decir, crearse una mente nueva).

Todas las emociones positivas –las del buen humor– son de relax, mientras que las de la mala sangre son estresantes.

"Creo que somos seres digitales: funcionamos en el relax y el estrés. Los longevos saludables hacen de cada vivencia una experiencia. Entonces, con ese conocimiento, sólo prenden la alarma cuando es necesario. No es que los longevos son lindos y piolas porque no les pasó nada malo en la vida. Lo que cuenta es saber qué hacen con lo que les pasa", explica el médico. Y para afianzar la idea, grafica: "La mente es una cómoda que tiene dos hileras de cajones: la del relax y la de la alarma. Según de qué lado de la cajonera acomodo lo que me pasa, va a depender la reacción, y el sube y baja emocional que tenga".

Claves para calmar las emociones negativas

1- Ser consciente: hacerse cargo ("No se puede vivir como quien oye llover").

2- Aprender técnicas como el mindfullness, la respiración y la meditación sirven para aplacar la biología del estrés.

3- Estar dispuesto a aprender y, así, ganar experiencia ("Si uno atraviesa una turbulencia en un avión siente miedo y transpira, pero seguramente el piloto está tranquilo en la cabina porque sabe que después de la turbulencia viene la calma y nada más que eso va a pasar. Le pasó antes y lo aprendió").

4- Medicación: cuando ya no se puede calmar de adentro para afuera hay que recurrir a los medicamentos para calmar de afuera para adentro.

Entonces, atención: estimular que fluya más tiempo la fórmula del buen humor y no la de la mala sangre con pensamientos positivos y capitalizando lo que nos sucede es la clave para mantenerse joven a partir de los 40. De esta manera, la frase "es cuestión de actitud" toma fuerza y resulta clara para los ojos de quien quiera aprender que los años de la vida no vienen solos: llegan llenos de la posibilidad de seguir creando, aprendiendo y sonriendo..

Más notas de Bienestar