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Domingo 18 de agosto de 2013

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El poder de decir "no"

A veces decimos "sí" solo por buscar aprobación o por miedo al aislamiento, pero en realidad eso nos lleva a acumular frustración. Poner límites a lo que no queremos nos da seguridad y libertad para alcanzar nuestros deseos.

Por Claudio María Dominguez  |  

 
 

A mucha gente le resulta difícil decir "no" ¿Por qué cuesta tanto? Transigimos porque queremos agradar, porque creemos que si hacemos lo que nos piden vamos a ser más apreciados. También, por miedo al aislamiento. En ese camino, dejamos de lado nuestros deseos por cumplir los ajenos. Así, a la larga, nos vamos llenando de frustración, de angustia, hasta de odio. En cambio, una persona segura de sí misma, llena de confianza, va a poder decir "no" cuando lo considere necesario.

Tenemos que saber quiénes somos, cuáles son nuestras pasiones en la vida, nuestros objetivos, crear la realidad que queremos y lo más importante: debemos tomar decisiones propias. De otra manera, otros las van a tomar por nosotros. Si no pensamos en estos factores, la vida pasará mecánicamente sin darnos cuenta. Conocernos nos ayuda a ganar seguridad para poder decir "no" sin culpa.

El tiempo es lo más valioso que tenemos, no lo desperdiciemos. Sepamos para qué nacimos, para qué vivimos las situaciones que nos toca atravesar. ¿Estamos aprendiendo de lo que nos pasa, o vivimos repitiendo una y otra vez las mismas acciones? Dejemos de vivir dormidos y despertemos a lo que realmente tiene sentido. No permitamos que otro dirija nuestra vida.

Cuando nos adentramos en la profundidad de nuestro ser, sabemos qué nos hace bien y qué nos hace mal. A medida que exploramos nuestros sentimientos y sensaciones, vemos que es mucho mejor decir "no" en el momento adecuado, en lugar de quedarnos con esa sensación de frustración, de malestar e insatisfacción por haber hecho algo que no teníamos ganas de hacer.

Quiero compartir con ustedes una historia sobre la capacidad de interacción sana que deviene de una mente anclada en el ser.

"Un día un hombre fue a ver a Buda. Se había tomado el trabajo de encontrar los más exquisitos insultos en el diccionario. Una vez delante del él, le dijo todas las palabras que consideraba pertinentes, agravios, calumnias, insultos, etc. Muy calmado, Buda se mantuvo sentado mientras esto ocurría hasta que el vocabulario del hombre se había agotado.

–Dígame, mi amigo –le dijo al hombre suavemente–. Si alguien le trae un regalo que usted no acepta, ¿a quién le pertenece?

–Yo no sabía que usted fuera tan tonto –dijo el hombre con desdén–. ¿Cómo puede preguntarme algo tan estúpido? Seguramente, si el regalo no es aceptado, se queda con el dador.

–Mi querido amigo –dijo Buda–, yo no acepto el regalo de las palabras que usted me ha dado".

La manera más eficaz de poner límites a los demás es afrontar las situaciones con entereza, sabiendo que somos seres valiosos y dignos de amor. No seamos actores de reparto de las actitudes ajenas. El desafío es sostener la seguridad ante cualquier circunstancia y no descender a niveles bajos de conciencia. Con una mente clara, todas las decisiones irán por buen camino.

No vayas en tu contra por hacer lo que los demás quieren. ¿Cuántas personas viven frustradas por seguir mandatos familiares no deseados?

Es necesario priorizar el bienestar a los caprichos ajenos porque toda acción tiene su repercusión y muchas veces cuando vivimos años de frustración, aparece la enfermedad.

Animate a decir "no", a poner límites y sé libre de una vez por todas.

Genios queridos, gracias por existir y por intentar, mes tras mes, ser los héroes de la vida y, nunca más, mendigos emocionales de los otros.

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