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Miércoles 24 de julio de 2013

su belleza

Cómo diferenciar las pieles sensibles de las alérgicas

Te damos algunas claves para que encuentres el producto que mejor se adapta a tu tipo de cutis

 
 

 
Foto: Foto: Corbis

Independientemente de la edad, cada persona suele mostrar algún tipo de sensibilidad cutánea al menos alguna vez en la vida. Algunos, porque genéticamente tienden a ello, otros, por las influencias medioambientales como la contaminación, las calefacciones o aires acondicionados; o bien por cuestiones emocionales como el estrés y estado de ánimo. También, existen otras causas como problemas hormonales o una alimentación inadecuada. Cuando estas influencias se acumulan, la piel puede llegar a desarrollar signos de reacción. Se puede resecar, agrietar, producir picor, y formar eczemas o ponerse muy roja. Aunque algunos cutis hipersensibles comparten algunos síntomas con los que padecen alergias, se trata de cuestiones diferentes. Si bien la piel alérgica suele ser sensible, no todas las pieles sensibles son alérgicas ya que esta última se presenta como una respuesta anómala de la piel al ponerse en contacto con alguna sustancia que provoca irritación.

A continuación, algunas claves para distinguir una piel sensible de una alérgica:

Señales de hipersensibilidad

  • La piel es seca
  • Reacción inmediata con picazón, enrojecimiento o quemazón a partir del contacto con determinada cosmética, desde el primer contacto
  • Puede sufrir los síntomas sin marcas visibles en la piel
  • Si cuenta con marcas visibles, estas se limitan a la zona de su piel afectada exclusivamente
  • La piel reacciona al viento, al sol y a los cambios rápidos de temperatura

Señales de una alergia

  • Sufre de enrojecimientos fuertes y dolorosos
  • Tiene ronchas, enrojecimientos y ampollas palpables
  • Los síntomas se muestran después de varias horas o hasta un día después a la exposición de la piel a sustancias sospechosas
  • La reacción de la piel se agrava en el segundo y tercer día
  • El enrojecimiento se extiende más allá de la zona expuesta
  • Los enrojecimientos no tienen una limitación clara
  • Ha sufrido otras alergias

 
Foto: Foto: Corbis

¿Qué características tiene una piel sensible? Generalmente posee glándulas sebáceas débiles que producen sebo, de forma reducida o irregular. Como consecuencia, la capa hidrolipídica protectora de la piel, constituida por sebo, se vuelve inestable. Esto influye negativamente a la función de barrera de la epidermis, generando una reacción exagerada de la piel a los estímulos del medio ambiente, sobre todo a los productos químicos de aplicación tópica (una piel sensible tiene un umbral de tolerancia inferior a la piel normal y, por ende, reacciona a estímulos del medio ambiente a los que la piel normal no reacciona). Es por eso, que en estos momentos, es importante cuidar la piel, protegiéndola de las agresiones externas y reforzándola desde el interior. Para lograrlo, se recomienda utilizar los ingredientes más puros: idealmente un cuidado 100% natural, con ingredientes orgánicos cultivados sin sustancias artificiales y formuladas sin aditivos químicos.

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Diferentes categorias

-La piel sensible que se irrita fácilmente: las reacciones más comunes son el hormigueo leve y estiramiento. El grado de sequedad es relativo. La piel sensible, propensa a las alergias de la piel: la piel se torna muy colorada y, a veces, se inflama.

-La piel con tensión aguda, muy sensible: muchas veces causada por la sobreestimulación de la epidermis, por ejemplo, en los tratamientos de peeling. Este tipo de piel se manifiesta por reacciones fuertes, sobre todo alrededor de la boca. Existe la posibilidad de que la persona acabe padeciendo dermatitis peribucal, una reacción cutánea importante

Algunos consejos

1) Evitar el contacto exagerado con el agua: como en una piel irritada el proceso natural de suministro de lípidos está en desequilibrio, el contacto demasiado frecuente con el agua elimina sustancias que retienen la humedad. Por ello, la piel se puede resecar de forma extrema, hasta desarrollar eczemas de sequedad.

2) Hacer deportes que favorecen la relajación como Yoga o Tai-Chi

3) Momentos de relajación un masaje facial pueden ayudar a equilibrar los nervios y relajarse, lo que también puede mejorar el equilibrio de una piel irritada.

4) Alimentarse sanamente: optar por ingredientes naturales y orgánicos que no contienen sustancias tóxicas.

5) Tomar mucho líquido: dos o tres litros de agua o té verde por día.

6) Cuidar la calidad de la ropa: esta puede contener sustancias químicas o tóxicas. Usar ropa de algodón orgánico, tejidos de lino o de seda que brindan una sensación agradable en la piel.

Asesoró: María Ester Siri, cosmiatra de Weleda Argentina..

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