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Sábado 29 de junio de 2013

su bienestar

Mal de Chagas, una de las deudas más urgentes en salud

Es una de las enfermedades endémicas de nuestro país ; nuevas políticas sanitarias dan prioridad a su control y tratamiento.

Por Virginia Poblet

 
 
 
Foto: Foto: Corbis

En 1909, el doctor brasileño Carlos Chagas descubrió la enfermedad que lleva su nombre y, además, que el vector que transmite el parásito tripanosoma cruzi –causante de esa patología– es la vinchuca. En 1928, el doctor argentino Salvador Mazza alertó que este insecto se alojaba en las casas hechas de paredes de barro y techos de paja, y que la solución radicaba en mejorar la calidad de vida de sus habitantes mediante el cambio de los materiales de sus viviendas y el acceso al agua potable. A las autoridades provinciales esta pretensión les pareció una locura, y los propios infectados descreían que ese bicho con el cual convivían fuera el culpable de sus dolencias.

La vinchuca pica de noche, no le gusta la luz, y por lo tanto es difícil detectar el momento en que lo hace. Cuando pica defeca, transmitiendo a través de sus heces el tripanosoma cruzi. Los primeros síntomas (vómitos, diarreas, fiebre, sarpullido) pueden confundirse con otras enfermedades. En etapas crónicas o más avanzadas, la enfermedad puede manifestarse en cardiopatías, aumento del tamaño del bazo e hígado, provocando algunos síntomas como palpitaciones, fatiga, piernas hinchadas, mareos, pérdida de conocimiento, entre otros. Pero eso ocurre dos décadas después del contagio. Hoy, luego de 85 años de la alerta del Dr. Mazza, la situación está empezando a cambiar.

En movimiento

A partir de 2011 se comenzó una política activa en el control y prevención de la enfermedad. Como la principal vía de transmisión es la vinchuca, es preciso controlar que el vector se mantenga lejos y en número reducido para que no pique más, puesto que eliminarlo es imposible. En los últimos dos años, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha certificado que en seis departamentos de Santiago del Estero –hasta ahora una de las provincias con más infectados por picaduras de vinchucas– se ha interrumpido la transmisión vectorial del Chagas. Misiones, Entre Ríos, Jujuy, Río Negro, Neuquén, La Pampa, Santa Fe, La Rioja, San Luis, Salta y Catamarca están próximas a lograr ese status.

"El Mal de Chagas es una enfermedad endémica de carácter socioambiental. Desde esta Dirección, en el Ministerio de Salud de la Nación brindamos apoyo operacional, administrativo y económico. Trabajamos en salud federal y con vectores locales, propiciando el marco teórico y monitoreando lo que se realiza. La labor cotidiana corre por cuenta de las autoridades y los actores locales, que son quienes conocen la realidad del lugar", resume el Dr. Héctor Coto, Titular de la Dirección de Enfermedades Transmisibles por Vectores, creada en 2009. Para lograr resultados, se debe educar a los pobladores para que comprendan la importancia de mejorar las viviendas, tapar grietas de las casas para que la vinchuca no anide, mantener los corrales limpios y alejados de los hogares, realizar chequeos médicos, hacer muestreos en bancos de sangre y capacitar a profesionales para que el paciente sea diagnosticado en tiempo y forma.

Tareas nada sencillas, ya que, entre otras razones, a los pobladores aún les resulta difícil entender que ese insecto tan común los pueda enfermar. En la Asociación Lucha contra el Mal de Chagas cuentan que muchos pacientes, de chicos, agarraban a las más gorditas –que se hinchan después de alimentarse– para jugar a las bolitas. "No le temen a la vinchuca. En el monte santiagueño hay gente que no tiene ni luz, ni agua, ni TV, ni acceso a la educación, entonces no le tiene miedo a un bicho, ¡si están rodeados de bichos! Le tienen miedo a una araña, a una culebra que los puede matar en minutos. El Chagas para ellos no es una enfermedad mortal porque es silenciosa y lenta. La gente piensa en el presente, no en el mañana; tienen que darle algo de comer a la familia hoy. Por más que uno le diga que ese bicho trae una enfermedad terrible, si no la tienen incorporada como una causa de muerte inmediata, no van a hacer ninguna acción para evitarla", cuenta Sonia Tarragona, Directora General de Mundo Sano, una de las pocas ONG que desde 1994 trabaja con los pobladores realizando estudios antropológicos, biológicos y médicos para la prevención de enfermedades desatendidas.

De un lugar a otro

Tener al vector bajo control y los bancos de sangre limpios no son la única solución. Además de contraerse mediante la picadura de una vinchuca infectada o mediante transfusión de sangre también infectada, el mal de Chagas Mazza se transmite de madre a hijo. Por eso, desde 2007, el análisis para detectarlo en embarazadas es obligatorio. Aquí surgen otras aristas: muchas mamás migraron de su tierra natal, sin saber que estaban enfermas, hacia otro lugar que no es hábitat natural de la vinchuca, y por lo tanto los profesionales saben poco y nada acerca del tratamiento que tienen que llevar a cabo. "En el Gran Buenos Aires hay más casos de Chagas que en Santiago del Estero", dice Tarragona. Si bien el procedimiento es sencillo –tomar una pastilla diaria durante 60 días–, todavía son pocos los médicos que lo saben y mandan a las pacientes al infectólogo o al cardiólogo, y es muy posible que no se le detecte nada, ya que la dolencia puede tardar 20 años en manifestarse. Además, un gran número de afectadas vive en zonas rurales o alejadas y durante el embarazo se atienden en los pequeños centros de salud cercanos, y luego van a parir al hospital. "El obstetra del hospital no tiene la historia clínica de esa madre, entonces no le hace el análisis al bebé y se pierde una excelente oportunidad para hacerle el tratamiento al recién nacido. Por eso estamos viendo el modo de que haya comunicación entre los centros de salud y los hospitales. También estamos trabajando para que haya referentes de Chagas en los hospitales. Esto debería poder atenderse en salud primaria", explica Sonia de Mundo Sano.

Crear conciencia

Descubierta hace ya más de 100 años, fue tan desatendida a lo largo de su historia que muy pocos saben qué es y cómo se trata esta enfermedad. Vera Nazarian, fundadora de la Fundación Iniciar for Global Action, se propuso la titánica tarea de concientizar acerca de esta dolencia mortal que padece mucha gente. "Buscamos construir puentes entre el sector público y el privado. Esta es una enfermedad que involucra problemas de salud, de derechos humanos y de medio ambiente, por eso conectamos expertos para que dialoguen entre sí, antropólogos, científicos, médicos y procuramos involucrar a los miembros de las comunidades", enumera Nazarian con entusiasmo. Su Fundación fue la organizadora de la primera Maratón contra el Chagas, realizada en junio de 2012 en la Ciudad de Buenos Aires. La próxima será el 25 de agosto de este año, donde se darán folletos explicativos y charlas para toda la familia y, por supuesto, se repetirá año tras año. Además, el 29 de abril pasado organizó la jornada interdisciplinaria "Chagas, conciencia para todos" en conjunto con Manlab, Chagas Disease Alliance/Todos Frente al Chagas, la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Provincia de Buenos Aires y la Municipalidad de Pilar, en el campus de la Universidad del Salvador de Pilar. Biólogos, cardiólogos, investigadores y enfermeras expusieron sus puntos de vista, y escucharon y respondieron preguntas. Entre los presentes había chicos de escuelas públicas y privadas. "La intención fue informar, concientizar, actualizar y que los concurrentes no sólo debatieran con los oradores sino que salieran con más interrogantes y comenzaran a investigar", cuenta Nazarian.

Por otra parte, entre el 15 y el 19 de abril se realizó en Cochabamba, Bolivia, la "Semana Chagas - Enfermedad Desatendida". Se trató de una serie de reuniones académicas, donde se discutieron aspectos de transmisión, diagnóstico, tratamiento y políticas públicas.Ahora que está empezando a ser visible, hay que lograr que el tema no vuelva a perder actualidad ya que, si los trabajos cesan, la enfermedad reaparece. Así ocurrió en Brasil, que recibió la certificación de la OMS en 2005 por la interrupción de la transmisión vectorial, pero al quitarle recursos a los trabajos realizados, el Mal de Chagas Mazza volvió a aparecer.

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