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Miércoles 22 de mayo de 2013

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Sylt, uno de los destinos más exclusivos de la costa alemana

Es la más grande de todas las islas frisonas; elegida por ricos y famosos, combina playas de arena fina con golf y surf, shopping de lujo, spa y restaurantes de primera línea

Por Guadalupe Rodríguez

 
 
 
Residencias tradicionales. 

Si, alemania tiene costa y también islas no muy lejos del continente que quizá para nosotros suenen desconocidas. Desde la década del sesenta, una de ellas en especial, Sylt, la más nórdica, se ganó un lugar en los destinos más exclusivos del planeta. Brigitte Bardot fue de las primeras celebrities que la eligieron para sus vacaciones y desde ese momento la isla se convirtió en un reducto para pocos, sinónimo de lujo y diversión.

Sin embargo, a pesar de sus tiendas de primera línea como Louis Vuitton, Bvlgari y Hugo Boss, emplazadas en casas que parecen salidas de los cuentos de hadas, y de varios restaurantes que ostentan sus merecidas estrellas Michelin, en Sylt también es posible desconectarse del mundo, caminar por las altas dunas de arena blanca o andar en bicicleta entre cientos de ovejas que adornan el paisaje agreste de la isla, con altos pastizales que se mecen con el fuerte viento.

Sin duda ser tan ecléctica y diversa es el secreto de su éxito. En menos de 100 km2 se puede tener una experiencia gourmet, descansar, hacer shopping, jugar al golf, disfrutar del Sylt Art Festival, presenciar una world cup de polo o windsurf, visitar un yacimiento prehistórico de 4000 años de antigüedad, y muchísimo más.

Erase una vez en la isla

 
Los faros blancos y rojos se recortan sobre cielos azules son una dfe las postales más típicas de la isla. 

Los numerosos autos deportivos y los turistas llegan desde el continente en un tren, que sale desde Hamburgo o desde Niebüll, la ciudad más próxima a la isla (desde aquí son 35 minutos), y pasa sobre un dique de 11 km de largo, hasta Westerland, el pueblo principal. También se puede tomar un ferry que une el puerto danés de Havneby, en la Isla de Römö, con List, otro de los puntos turísticos de Sylt.

En total son 11 los pueblos. Westerland, en el centro de la isla, tiene una interesante oferta de spas, por eso se lo conoce como la capital del wellness. Muy cerca se encuentra el sofisticado Syltness Spa Center (www.syltnesscenter.de), que se especializa en talasoterapia (empleo del agua de mar y otros elementos marinos como algas, sales, barro, etc.). También en el pueblo hay varias piletas cubiertas con agua extraída del mar, incluso con olas simuladas, y un fabuloso acuario con pasarelas de acrílico. Sus calles son peatonales, colmadas de boutiques de lujo y cafeterías donde reponerse de tanto caminar.

En el extremo norte está List, la zona más romántica de todas. Enormes dunas y extensas playas para caminar tomados de la mano más que para bañarse fueron escenario de diversas películas como El escritor (2010) de Roman Polanski, protagonizada por Pierce Brosnan y Ewan MacGregor, entre muchas otras. Aquí está el único criadero de ostras de la isla, del que se obtiene 1 millón de ejemplares. Para probarlas, nada mejor que en Austern Meyer, el propio bistró del criadero.

Otro de los pueblos para visitar es Keitum, más bohemio, donde hay numerosos talleres de artistas y las casas están cubiertas por enredaderas y rodeadas de pequeños cercos de piedra, como en un idílico cuento de los hermanos Grimm. También hay galerías de arte y un museo con reliquias de la vida isleña tradicional que por afuera no promete demasiado, pero adentro es como un cofre lleno de pequeños tesoros.

 
El red Cliff, en Kampen. 


Kampen, un poco más al sur, fue el destino elegido por Thomas Mann, Max Frisch, el pintor expresionista Erich Heckel o la bailarina alemana Valeska Gert, entre muchos otros, por eso en este pequeño poblado se creó el "Sendero de los artistas", donde una veintena de placas de bronce anuncian quién vivió o pasó por allí. Es el centro cultural de la isla, y en las afueras sobre la costa se encuentra la montaña más alta de Sylt, de 52 metros y de nombre Uwe, que tiene un bellísimo mirador.

La playa

 
Playas de arena fina con glof y surf, un mix perfecto. 

En la costa occidental hay una inmensa playa virgen de arena fina, absolutamente limpia y cuidada, de 40 km de largo en la cual suelen romper poderosas olas. Los acantilados coronan el paisaje. El viento no da tregua, el agua es fría, pero de todos modos una de las atracciones principales es refugiarse en los característicos körbe, una especie de cesto de mimbre a rayas azules y blancas, que incluye cajones para guardar de todo. Están numerados, se alquilan o algunos hoteles los incluyen en sus paquetes.

La costa este es más tranquila, con altas dunas y marismas, que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. También hay playas nudistas, frecuentadas en su gran mayoría por turistas alemanes.

Paraíso deportivo

 
Casas y faros entre colinas. 

Profesional o no, el deporte es clave en este pequeño reducto isleño. Andar en bicicleta es la actividad favorita de los visitantes, por lo general los hoteles las incluyen y hay más de 200 km construidos de bicisendas.

La isla también se hizo famosa por celebrar grandes eventos deportivos como la Copa Mundial de Windsurf y la Copa Mundial de Polo de playa. El kitesurf es muy popular debido al viento y sus playas son un reconocido surf point del circuito oficial.

Lejos del agua, hay cuatro increíbles campos de golf de 18 hoyos, que son un edén para los amantes de este deporte.

Reducto gourmet

 
Cientos de restaurantes y cafes se alinean en las calles. 

De noche, Sylt se vuelve bulliciosa y llena de glamour. Entre Kampen y Keitum se emplazan la mayoría de los 200 restaurantes y locales sobre la calle. Hay para todos los gustos, pero abundan los platos de mar. Desde pequeños puestos con motivos marinos que sirven arenques frescos, caballas y ostras locales, hasta exquisitos reductos premiados por la Guía Michelin, con chefs reconocidos a nivel internacional. Ya no es un secreto que aquí se come de maravillas y la isla es visitada por sibaritas y especialistas de todo el mundo que sólo vienen a eso. Los más recomendados son: Söl’ring Hof, Jörg Müller, Landhaus Stricker y Alexandro Papes en el hotel Fährhaus.

Dónde dormir:
Dorint Strandresort&Spa: en Westerland, sobre la playa ($1634 en base doble).
Dorfhotel: gran complejo de 4 estrellas ($805 la suite).
A-Rosa Sylt: sobre la playa en List, cinco estrellas y con un lujoso spa ($3000 la habitación doble con vista al mar)

Más info

  • Esta isla del norte de Frisia tiene un microclima favorable. Comparado con tierra firme, hay menos nubes y más sol, y los días lluviosos no son habituales
  • En toda la isla hay una gran dedicación a la protección de la naturaleza: 1 de cada 7m2 es área de conservación paisajística y 1 de cada 3 m2 pertenece a reserva natural. Por lo tanto, el 50 por ciento de la superficie es área protegida

Páginas oficiales :*www.sylt-tourismus.de*www.sylt-blog.de.

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