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Martes 30 de abril de 2013

su bienestar

Cómo tratar y prevenir la hiperlordosis

Aparece con más frecuencia en mujeres que en hombres; claves para combatirla a tiempo

 
 
Por María Belén Guitierrez Sieiro

Los tacos altos, las malas posturas sostenidas -especialmente al estar sentada durante mucho tiempo frente a la computadora o al televisor-, la falta de ejercicio físico, la ansiedad, las situaciones de gran tensión y las preocupaciones pueden ser algunos de los causantes de la hiperlordosis, un aumento de la curvatura lumbar que afecta más a las mujeres que a los hombres y que en general se identifica con la típica postura de muchas vedettes de "sacar cola" y exhibir glúteos prominentes.

Aunque es un problema común, suele aparecer entre los 25 y los 35 años, pero últimamente, a raíz de las malas posturas prolongadas, se ven casos cada vez más frecuentes en niños y adolescentes.

En los adultos, trabajar sentado, en posiciones fijas y durante largas horas, utilizando la computadora y el teléfono, puede de-sencadenar hiperlordosis, al igual que la obesidad y el embarazo, ya que en esas condiciones la columna se inclina hacia atrás para contrarrestar el peso del abdomen.

Una de las consecuencias de la hiperlordosis es la presión exagerada sobre las articulaciones vertebrales, lo cual en principio puede provocar dolor y, de no realizarse un tratamiento adecuado, puede acelerar procesos degenerativos como la artrosis o las hernias discales y alterar el normal funcionamiento del organismo.

Por eso, es importantísimo que una vez que el médico realice el diagnóstico se empiece el tratamiento lo antes posible. Por fortuna, son muchas las técnicas que se ofrecen para corregir esta alteración postural.

Opciones a medida

Entre las alternativas que existen para tratar la hiperlordosis se encuentran la elongación y el fortalecimiento de músculos, la gimnasia postural, RPG (Reeducación Postural Global), stretching global y natación. La quiropraxia es otra posibilidad para abordar este problema. Desde ese enfoque, se analiza la columna para detectar subluxaciones vertebrales y corregirlas a fin de liberar la compresión que puedan ejercer sobre el sistema nervioso.

Mantener una buena postura tanto sentados como al estar de pie es fundamental para evitar el problema. Y lógicamente, el ejercicio físico también es importante, ya que permite tonificar y fortalecer los músculos espinales, abdominales y pectorales, en armonía con el resto del organismo.

Otra alternativa es practicar una rutina diaria de elongación espinal y de toda la cadena muscular posterior del tronco y miembros inferiores. Realizar todos los días un estiramiento al levantarse o luego de estar mucho tiempo sentada puede ser de gran utilidad.

Esto conviene hacerlo antes de que aparezcan los síntomas y, en la medida de lo posible, se debe acudir al especialista de forma periódica para asegurarnos de que nuestra columna se mantenga bien alineada.

Ejercicios para hacer en casa

  • Acostada, pegando toda la espalda a la colchoneta y tomando conciencia de la posición de la columna vertebral, realizar una contracción abdominal
  • Parada, separar los pies un poco más que el ancho de caderas y a unos 30 centímetros de la pared. Apoyar la mayor cantidad de puntos del cuerpo contra ella, flexionar las piernas y mantenerse así el tiempo que se pueda antes de sentir fatiga. Respirar profundo
  • Colocar un libro de cierto peso sobre la cabeza, mantener el equilibrio en posición vertical y luego caminar
  • Una alternativa para elongar: acostada, llevar una rodilla por vez hacia el pecho, manteniéndola durante 10 segundos y luego bajarla. Repetir con la otra pierna
  • Otra opción: al cocinar o planchar, colocar una pila de libros o cajas de aproximadamente 30 centímetros de altura en el piso. En forma alternante apoyar un pie y luego el otro, a fin de flexionar la cadera y disminuir la tensión de la musculatura lumbar
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