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Lunes 25 de marzo de 2013

su bienestar

Shock de proteinas, la dieta que hace furor

Basada en el consumo de carnes magras, lácteos desgrasados, huevos y embutidos magros, entre otros; conocé en detalle la alimentación proteica

Por Marta Susavila

 
 

 
Foto: Foto: Latinstock

Cada decada tiene su nutriente estrella. En los 80, los hidratos de carbono eran reivindicados de la mano de las pastas y las papas. En la década del 90, fueron las grasas las que estuvieron en boca de todos y plantearon la división entre el consumo de "buenas" y "malas". Hoy, las proteínas son las protagonistas . Y así, las dietas proteicas son un boom –aunque surgieron hace quince años– para quienes buscan bajar de peso.

¿En qué consisten? En el consumo sólo de carnes magras –lomo, nalga, peceto y cuadril, pechuga de pollo sin piel, pescados blancos, mariscos–, lácteos desgrasados, huevos y embutidos magros, que aseguran saciedad y pérdida de peso rápido. Por lo general, en una dieta normal, las proteínas conforman sólo el 15 por ciento del valor calórico total de la alimentación diaria. Este porcentaje aumenta a 30 por ciento en el caso de las dietas proteicas y llega a casi un 100 por ciento en el caso de las hiperproteicas. Normalmente, los hidratos de carbono son la fuente energética preferida por el organismo. Pero, en el caso de este tipo de dietas donde se restringen drásticamente los hidratos de carbono, el organismo recurre a un estado metabólico llamado cetosis.

¿En qué consiste? Como no tiene suficientes hidratos de carbono para obtener energía, el cuerpo comienza a utilizar las grasas para obtenerla. Entonces, quema la grasa y, al convertirla en energía para funcionar, el hígado y los riñones generan unas sustancias llamadas cuerpos cetónicos –que son expulsados en la orina y el aliento–.

El resultado: pérdida de peso. ¿Qué dejan afuera estos regímenes? Carbohidratos, grasas saludables, frutas y vegetales.

Una de cal, una de arena

 
Foto: Foto: Latinstock
Una de las mayores ventajas de una alimentación proteica es que aporta abundantes fibras y limita la ingesta de glúcidos y grasas no saludables para el cuerpo. Esto, a diferencia de otras dietas, ayuda a sentir saciedad y, por ende, a comer menos, y adelgazar más y más rápido, especialmente al principio. Pero del otro lado de la balanza también hay posibles complicaciones. Por ejemplo, si la ingesta de proteínas sobrepasa la capacidad de los riñones de eliminar los compuestos tóxicos, puede derivar en problemas renales. Además, puede traer pérdida de calcio y aumentar así el riesgo de osteoporosis.

En las dietas hiperproteicas, como el organismo recibe más proteínas de las que el cuerpo necesita, se produce un desequilibrio que puede ser riesgoso. Por eso, sólo hay que hacerlas bajo supervisión médica, por un espacio de tiempo muy reducido –máximo tres días– y como elemento de ayuda para el descenso rápido. Eso sí, como todo lo que baja luego tiende a subir –y si baja tan rápido, también sube así de rápido–, después viene el trabajo de mantenimiento.

¿Es para todos? Lo primero que aclaran las especialistas es que no todos pueden realizar esta dieta. Sólo alguien que ya tenía una alimentación equilibrada, con todos los nutrientes necesarios, puede someterse a un plan para adelgazar. Pero, antes que nada, hay que ir al médico y hacerse un análisis de sangre completo para identificar los posibles problemas y contraindicaciones que puedan aparecer. Y tener en cuenta que hay que incorporar como mínimo tres litros de agua por día.

Polvos y preparados

Para quienes no tienen la fuerza de voluntad necesaria para seguir una dieta de este tipo y cumplir a rajatabla con los alimentos "permitidos", hay una alternativa efectiva y segura. Se trata de un plan nutricional de aporte proteico en formato de polvos y preparados. Es la novedad del momento y consiste en una estrategia médico-nutricional que combina micronutrientes, es decir vitaminas y minerales, con proteínas de alto valor biológico. Sirven para suplir alimentos en una primera etapa y ayudan al paciente a mantenerse satisfecho sin sentirse débil o falto de energía.

Los polvos están elaborados según los últimos conocimientos en nutrición y cronobiología, lo que les proporciona un impacto muy real sobre el organismo. Están desarrollados sobre la base de la utilización de proteínas de alto valor biológico. Dos de las fuentes de proteína son de origen animal (proteínas de la leche y de la clara de huevo) y dos de origen vegetal (proteínas de soja y arvejas). Contienen los veinte aminoácidos esenciales en las proporciones que corresponden para proteger la masa magra (músculos, piel, hueso) y permitir una pérdida de la masa grasa. Al producto se le agrega agua, en algunos casos se cocina, y se come con cuchillo y tenedor, detalle no menor que ofrece una experiencia de alimentación que genera saciedad. Además, hay una variada selección de sabores dulces y salados en forma líquida o sólida, tales como tortillas, revueltos y sopas crema, así como también barritas de chocolate, postres, crepes y bebidas como capucchino o cacao. Los productos no se consiguen en farmacias ni en supermercados, y sólo se venden en los puntos de venta propios con receta médica. En nuestro país las marcas disponibles son Protéifine de laboratorios Ysonut y PronoKal.

El plan se divide en tres etapas que comprenden seis fases progresivas: comienza con la ingesta casi exclusiva de los contenidos de los sobres más alimentos proteicos, y gradualmente se incorporan los tradicionales. Así, bajo control profesional se pierde rápidamente masa grasa, sin perjudicar el componente muscular ni alterar el equilibrio de sales y líquidos del cuerpo. Los expertos aseguran que, con un seguimiento médico adecuado, en el primer mes de tratamiento las mujeres pueden llegar a bajar entre 7 y 10 kilos de grasa, mientras que los hombres pueden alcanzar los 12 kilos.

¿Quiénes son los candidatos ideales para recurrir a esta opción? Cualquier persona saludable que tiene un exceso de grasa en el cuerpo, sea a nivel generalizado o localizado. Es una buena alternativa para quienes quieren perder determinada cantidad de grasa localizada para lograr una silueta armonizada, sin modificar otras zonas del cuerpo como la cara o las mamas, por ejemplo. También se recomienda a los pacientes de medicina estética, cuya masa corporal es normal pero que buscan una esculturización, debido a la localización irregular de la grasa..

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