RevistaSusana.com
 Último momento

 

Leer en

Miércoles 30 de enero de 2013

su bienestar

Nutracéuticos: el boom de los suplementos nutricionales

Hubo un boom de los suplementos nutricionales. Se presentan como el complemento de una alimentación saludable y una vida más sana. Cómo funcionan y para qué sirven.

 
 
 

Hace años que bajar de peso se convirtió en una lucha sin cuartel. Lamentablemente, por una diversidad de factores, estamos perdiendo en forma estrepitosa: la Organización Mundial de la Salud declaró a la obesidad como una pandemia no infecciosa. Según una encuesta realizada en 2009 por el Ministerio de Salud de la Nación, en nuestro país el 53,4 por ciento de la población tiene exceso de peso u obesidad. Las claves de tan tremendo fracaso son sin dudas el sedentarismo y la mala alimentación. Cambiar la forma de vida es primordial, algo básico y muy difícil de lograr. En el afán de sacarse de encima rápido esos kilitos de más y estar espléndidas en el verano, muchas veces se recurre a dietas estrambóticas o a consumir productos que prometen la delgadez perfecta en pocos días, sin pensar que estamos frente a un problema de salud y, como tal, lo mejor es recurrir a un especialista.

Gracias a la búsqueda de métodos por parar esta pandemia, llegaron al mercado los nutracéuticos, término que acuñó el Dr. Stephen De Felice en 1989 para referirse a nutrientes que tienen un efecto terapéutico y que se presentan en formas farmacéuticas como cápsulas o comprimidos. "Esta definición está bien desde el punto de vista conceptual o clínico. Sin embargo, legalmente no existe ningún producto ‘nutracéutico’, del mismo modo que no existen los llamados ‘alimentos funcionales’. Es decir, no están contemplados en la legislación. Un nutriente en forma farmacéutica, por ejemplo una cápsula de omega 3, está legalmente definido como ‘suplemento dietario’ y técnicamente es un alimento en forma farmacéutica", explica el Dr. Carlos Castells, presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición Clínica; por lo tanto, deberíamos tomarlo como suplemento dietario. En la práctica, por ejemplo, en el consultorio, se recomienda un suplemento dietario "nutracéutico" de calcio a las mujeres después de los 40 años o un suplemento dietario de isoflavonas de soja para la mujer que se encuentra atravesando la menopausia.

"Todos los días consumimos alimentos que, además de nutrirnos y darnos placer, contienen sustancias benéficas para la salud. Sin embargo, existen hábitos alimentarios que no permiten su correcta incorporación y es allí en donde intervienen los nutracéuticos, que aportan los refuerzos adicionales, imprescindibles para prevenir ciertas enfermedades", dice la Dra. Mónica Katz, directora de cursos de posgrado de Nutrición en la Universidad Favaloro. Los especialistas concuerdan en que es necesario aportar algunos nutrientes extra para lograr una vida plena y una máxima longevidad, dado que los alimentos han perdido micronutrientes, y a que hay una demanda de antioxidantes debido al incremento de estrés, entre otros factores, pero esto debe ir a modo de "suplemento" de una alimentación saludable y una vida más sana.

Solo no sirve

Existen diferentes clases de nutracéuticos. Por ejemplo, el ácido linoleico conjugado (CLA) es un ácido graso poliinsaturado que pertenece a la serie Omega 6 y se encuentra en la manteca, la leche, el queso y la carne de vaca. "Hay hábitos que impiden la incorporación de CLA en la ingesta, por lo cual se vuelve importante su suplementación dietaria. Representa una opción para el tratamiento de la obesidad y del sobrepeso. Reduce el contenido de masa grasa y aumenta de manera relativa el de la masa magra, posee actividad antioxidantes, mejora los valores de colesterol y de triglicéridos", enumera la Dra. Katz. La lecitina de soja reduce el colesterol y es beneficiosa para la memoria y las funciones congnitivas.

Pero un suplemento dietario, por más natural que sea, no va a obrar el milagro de quemar grasas o de sanar por el sólo hecho de consumirlo. "La clave del éxito está en enseñar al paciente a comer, introducirle nuevos sabores y alimentos más sanos y menos calóricos, inculcarle la importancia del ejercicio físico, aunque este sea moderado como una caminata; y sobre todo, aprovechar lo que llamo el ‘disparador’ o el efecto ‘de adhesión’ que produce tomar un suplemento dietario o nutracéutico, ya que la persona experimenta una ‘fe’ en el producto que le permite adherirse más a la dieta y, por ende, alcanzar sus objetivos. La mayoría de la gente atribuye su descenso de peso al producto y no al plan alimentario, aunque es este el que en definitiva logra el descenso de peso", afirma el Dr. Castells. Por eso, con un asesoramiento profesional, dichos suplementos pueden ser muy beneficiosos para la salud..

 
Foto 1 de 5
Más notas de Bienestar