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Viernes 18 de enero de 2013

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Parejas desparejas

En su nuevo libro Juntos y revueltos, ¿para siempre? Alessandra plantea las problemáticas de las parejas en sus distintos estadios y aquí te damos una previa de un tema supervigente: el encuentro entre hombres y mujeres con marcada diferencia de edad

Por Alessandra Rampolla  |   Ver perfil   |  Universo Alessandra

 
 

Está claro que lo que hace que una relación funcione no está ligado a lo físico ni a los años, sino a la atracción y al amor que comparten. Pero tampoco debemos pecar de inocentes y pensar que la diferencia de edad no presenta retos especiales.

Cultural y socialmente solemos estigmatizar a estas relaciones. Un hombre mayor que sale con una chica joven frecuentemente es calificado de "viejo verde", y a una mujer diez años mayor que su pareja se le dice "asaltacuna". Es común además que se prejuzguen las intenciones de la persona menor, suponiendo que está con el otro para obtener beneficios económicos. Aparte de estos prejuicios, los integrantes de estas parejas tienen sus propios temores: la aceptación de sus familias, de las amistades, los celos porque él/ella tiene amigos y amigas más jóvenes y, sobre todo, el rendimiento sexual.

Cuando ellos son mayores

"Me enamoré locamente de un hombre de 40 años. Es todo lo que estaba buscando en la vida: es amoroso, protector, lo admiro, siento que he madurado mucho a su lado. Yo soy diecisiete años menor y realmente me siento muy feliz; pero mis amigas no dejan de decirme que cuando él entre en sus 50 y yo aún esté en los 30, voy a tener que conformarme con una pobre vida sexual".

Socialmente aceptamos más con más facilidad a las parejas formadas por un hombre mayor que la mujer. El es un ganador que se lleva a la cama a la más jovencita. Pero lo cierto es que así como lo indica el testimonio, una mujer se siente atraída por un hombre mayor porque encuentra estabilidad, compatibilidad emocional, proyectos comunes… Además, sexualmente estas relaciones pueden ser muy satisfactorias, porque para el hombre un cuerpo joven tiene un inmenso atractivo. Nos guste o no, generalmente es así. Claro que para que una relación se consolide es vital que se jueguen otras cosas más importantes que un par de "boobies" no compensa.

Sexualmente, para la mujer joven, estar con un hombre mayor puede ser muy beneficioso, porque él no está tan acelerado como los varones de su misma edad. A los hombres maduros –cuando de verdad lo son– los percibimos como más experimentados. Nos intrigan, son misteriosos, y por ende, nos excitan. En cuanto a la falta de sincronía sexual, puede darse en cualquier pareja, pero obviamente se hace más evidente cuando el hombre es bastante mayor que la mujer. ¿Esto implica el fin de la pareja? Por supuesto que no. Aparte de hablar, hay algunas sugerencias que pueden intensificar la vida sexual, como que la mujer asuma un rol más activo, jugando con el sexo oral o la masturbación.

Cuando ellas son mayores

"Yo soy una de esas mujeres que llaman ‘asaltacunas’". Estoy saliendo con un hombre a quien le llevo diez años. Nuestra relación es increíble, aunque para mí no es fácil dejar de pensar qué va a suceder cuando yo tenga 45 años. Él apenas va a tener 35 y me aterra que me vea vieja y ya no quiera estar conmigo".

La dupla mujer mayor-hombre menor sigue cargando con un estigma. Las mujeres mayores no cuentan con tanta comprensión social como los hombres. Sin embargo, en los últimos años, las Samanthas de Sex And The City han ido desafiando estos estereotipos y cambiando esta mirada censuradora.

Las mujeres diez o más años mayores ejercen sobre los hombres más jóvenes seguridad emocional, estimulación intelectual, independencia y mayor experiencia de vida y sexual.

Está demostrado que las mujeres alcanzan su pico sexual a los 35-40 años y ellos a los 18, lo que los vuelve especialmente compatibles sexualmente. No obstante, estas relaciones deben afrontar importante retos. Además del temor al envejecimiento y a peder su atractivo, estas mujeres tienen otro problema. Una mujer que no ha tenido hijos y ya ha pasado los 35 años empieza a experimentar las fuertes presiones del reloj biológico. A diferencia de ellos, que pueden reproducirse hasta pasados los 70. Deben hablar desde el momento que deciden establecerse, porque es necesario que ambos se preparen de la mejor manera para los retos que la propia biología les va a imponer.

En síntesis, se pueden maximizar las posibilidades para que sí funcione. No puedo ofrecerles garantías, pero sí estas propuestas para que reflexionen a solas y con sus parejas. ¡Y se animen a seguir sus sentimientos! H.

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