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Lunes 07 de enero de 2013

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Cine y risas con amigos

Susana invitó a sus amigos a ver El secreto de sus ojos en su casa  y te cuenta en primera persona la anécdota de esa noche

Por Susana Giménez  |   Ver perfil

 
 
 

Si algo me da placer en esta vida es invitar a mis amigos a ver una buena película en el cine de casa y después charlar sobre la trama y el trabajo de los actores. No se imaginan la expectativa que teníamos con El secreto de sus ojos . Ricardo me había adelantado que el libro era fabuloso.

Esa noche todo el mundo llegó puntual. Comimos algo rápido y subimos a la sala. Como siempre, estuve un rato lidiando con los botones del control que abren el telón, bajan la pantalla, prenden el aparato, ajustan el video, etc. Reconozco que no me llevo bien con la tecnología, pero prefiero que no traten de ayudarme y me gusta intentar e intentar hasta que logro hacer lo que quiero. Así estuve un rato y, más allá de las risas y las cargadas, finalmente logré poner en marcha la película.

La trama nos atrapó desde el principio y, cuando terminó la película, quedamos impactadísimos, impresionados con el trabajo de los actores, la historia, la dirección... Incluso todos coincidimos en que era un acierto haberla filmado en blanco y negro.

Decidimos llamarlo a Ricardo, había que felicitarlo. Marqué su número y apenas escuché "Hola", dije: "Acabamos de ver El secreto de sus ojos , estamos tan orgullosos de vos, la película es sencillamente perfecta y todos estamos de acuerdo en que fue una gran idea hacerla en blanco y negro. Con esta película van directo a los Oscar, acordate de lo que te digo...". Ricardo, que hasta ese momento sólo había podido acotar un "Qué bueno que les haya gustado", me paró en seco y me preguntó: "¿Con quién estás?". "Estoy con Pet (Figueroa), Celia (Sofovich), Mecha (mi hija) y Teté (Coustarot)", le dije. "Voy para allá", me contestó, y cortamos. A los quince minutos estaba en casa con el Chino (su hijo).

Abrí la puerta y antes de que lo pudiera saludar me dijo: "Vos no estás bien, ¿no? Yo no sé qué habrán tomado antes de ver la película, ¡pero no está filmada en blanco y negro!".

Primero nos quedamos helados y después terminamos muertos de risa, mientras llegábamos a la conclusión de que el problema se había originado en mi toqueteo de botones previo al comienzo de la película. "No digo que habría sido una mala idea, quizás si se lo hubieran sugerido a Campanella... La próxima vez traigo el libro antes de filmar", nos decía Richard. Cuando finalmente se cansó de tomarnos el pelo, rematamos la noche hablando del gran momento que está pasando el cine nacional, nuestras películas favoritas y (aunque a él no le gusta que lo diga públicamente), el orgullo que sentimos por el merecido reconocimiento, ya a nivel internacional, que está atravesando Ricardo..

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