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Sábado 30 de diciembre de 2017

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Pilar Sordo: preguntas esenciales del balance de fin de año

El manejo del tiempo, la importancia que le dimos a los afectos y a los nuevos aprendizajes, son algunas de las cuestiones que no pueden faltar en la evaluación de 2017

Por Pilar Sordo  |   Ver perfil   |  www.pilarsordo.cl

 
 

"Se nos acabo el año" es una frase que hoy se escucha por todos lados. Es que a medida que vamos envejeciendo pareciera que el tiempo se nos pasa más rápido de lo que quisiéramos.

En realidad, el tiempo parece tener más que ver con el uso que hacemos de él que con la objetividad de sus mediciones. Creo que, en general, los seres humanos somos malos administrándolo y siempre tenemos la sensación de que escasea cuando lo que verdaderamente ocurre es que vamos teniendo otras prioridades.

Es por esto que, a mi juicio, no es válido decir que no tenemos tiempo. Deberíamos decir que tenemos otras prioridades, y, partiendo de ahí, asumir que lo concreto es que no nos hacemos el espacio para lo que probablemente sea importante para nosotros, porque estamos tapados de cosas urgentes.

Este es un buen punto en la evaluación de 2017, que se va. Pensemos a qué le dimos mayor importancia en el manejo de nuestros tiempos, cuáles fueron las cosas que ocuparon gran parte de nuestro quehacer y de nuestras prioridades. Quizás deberíamos preguntarnos cuánto tiempo le dedicamos al amor en el más amplio sentido de la palabra y cuánto se lo regalamos a nuestros deberes y a ese sinnúmero de cosas urgentes, pero de poca trascendencia para nuestras vidas.

Pero el tiempo y el manejo de este es sólo una dimensión para poder evaluar un año transcurrido. Creo que la más profunda apreciación que siempre hacemos para decir que fue un buen o un mal año tiene que ver con las pérdidas afectivas o materiales y cuántos problemas tuvimos que enfrentar. Si fueron pocos, entonces vamos a tender a decir que tuvimos un buen año o un año regular, como muchas veces me dicen en los talleres. Si hubo dolores, problemas económicos o situaciones complicadas, entonces fue un mal año.

Mi percepción, a medida que envejezco, es que no hay años malos: los hay de fuertes aprendizajes y los hay que son como un recreo, pero malos no son. Creo firmemente que la forma en que deberíamos poder evaluar un año tiene más que ver con cuánto fuimos capaces de amar, de perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas, de haber desafiado nuestros egos y nuestros apegos.

En algún momento de este año, aprendí de gente sabia que tenemos que aumentar la cantidad de preguntas diarias con el fin de ejercer de mejor manera nuestra libertad. Claramente preguntarnos si queremos o podemos hacer regalos de Navidad parece ser políticamente incorrecto, pero creo que son ese tipo de preguntas las que hoy necesitamos hacernos para evaluar nuestro año con toda libertad.

 

Si fuimos o no felices, si hay cambios que hacer para el próximo año, si tengo que tomar o no decisiones de cambio nos ayudarán a evaluar nuestras vidas desde lo profundo y no sólo desde las cosas que nos ocurrieron.

Veamos qué aprendimos en 2017 y qué fuimos capaces de agradecer. Si a esta vida vinimos a aprender a amar, a ser capaces de dejar huella y a decidir ser felices, ver cómo hemos "rendido" en cada uno de estos aspectos parece ser clave para evaluar el tiempo transcurrido de diciembre a diciembre.

Quizás esto nos dé la pauta de cómo decidimos empezar el 2018, que ojalá nos traiga algunos regalos y misterios para poder ser cada día mejores personas y así tomar, con los dolores de la vida incluidos, la decisión de ser felices todos los días, de ser agradecidos y de centrarnos en lo que tenemos y no en lo que nos falta.

El año que viene vendrá con lo que tenga que venir, sólo creo que hay que pedir sabiduría para lo que sea que haya que enfrentar..

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