hombre del mes
Robert Downey Jr: del camino de los excesos a la vida familiar
Seductor, sensible y multifacetico; vuelve a la pantalla grande como Iron Man, pero esta vez en Los Vengadores
Que la providencia haya decidido que Robert Downey Junior naciera en una familia de artistas y en una ciudad tan excéntrica y fascinante como la New York de mediados de los 60, bien podría leerse como una premonición.
De su padre, el director de cine independiente Robert Downey Sr., no sólo heredó su pasión por la actuación y el séptimo arte, sino también los excesos. Ante la inevitable pregunta de por qué un hombre joven, exitoso y apuesto decidiría rifar su futuro como el protagonista de Iron Man con su publicitada adicción a las drogas y el alcohol, basta señalar que fue su progenitor quien lo animó a probar marihuana siendo él apenas un niño. De hecho, con sólo quince años tuvo su primera experiencia en rehab, como suelen llamar en Estados Unidos a las internaciones por rehabilitación.
Desandando sus pasos, después de los pequeños papeles que interpretó en las películas de su padre allá por los 70, Robert arribó al show business para conocer el éxito casi de inmediato. Aunque para 1985 ya había hecho algunas incursiones en Hollywood, su primer gran paso lo dio en la televisión, cuando el histórico programa de humor Saturday Night Live lo sumó a su elenco ese año. A partir de allí, junto con otros talentos emergentes como Demi Moore, Rob Lowe, Kevin Bacon y Kieffer Sutherland, Downey Junior hizo su aporte para que los 80 pasaran a la historia como una década alocada y decididamente joven. La película The Pick Up Artist fue su primer éxito de taquilla, en el que compartió protagonismo con Molly Ringwald, la actriz pelirroja que se convirtió en un ícono de la época; pero Menos que cero es sin duda el filme con el que el actor batió récords y marcó a su generación.
Veinteañero, popular e indiscutiblemente bello, por aquellos años inició una relación con Sarah Jessica Parker, mucho antes de que la actriz se transformara en la Carrie Bradshaw de Sex & The City. A contramano de cualquier prejuicio, la relación duró siete años, pero la incontrolable situación de Downey Junior con las drogas logró doblegar el romance. Sin embargo, aun a pesar de esta debilidad, una de las pocas cosas relativamente estables en la vida de este cautivante actor han sido sus vínculos amorosos.
De hecho, poco después, en 1992, contrajo matrimonio con la cantante y actriz Deborah Falconer, con quien tuvo a su primer hijo, Indio. La pareja duró 12 años, aunque tuvo que enfrentar fuertes rumores que vinculaban a Downey Junior con la actriz Marisa Tomei.
Ya estrenado el nuevo milenio, todo cambió. Luego de su participación en la serie Ally McBeal (experiencia que lo desencantó, según sus dichos) el teléfono volvió a sonar para Robert. Cerca de cumplir cuarenta años, volvió a escena. "Mi infancia terminó en 2003", dice irónico sobre este virtual renacimiento. Y el amor, claro, fue crucial para empezar de nuevo.
Durante el rodaje de En compañía del miedo conoció a la productora Susan Levin, quien hoy es su pareja y madre de su segundo hijo. "Su trabajo era asegurarse de que no consumiera drogas durante la filmación", cuenta el actor que, enamoradísimo, no vacila en sentenciar acerca de su actual mujer: "Estoy agradecido de que haya entrado en mi vida".
Con los malos viejos tiempos ya superados, de las muchas producciones de las que participó en los últimos años se destacan la desopilante Una guerra de película, cuya actuación le valió su segunda nominación al Oscar como Mejor Actor; Sherlock Holmes 1 y 2, el film dirigido por Guy Ritchie y coprotagonizado por Jude Law, por el que ganó un Globo de Oro y, por supuesto, el batacazo de Iron Man 1 y 2. Actualmente, el atípico superhéroe de Marvel Comics encarnado por Downey Junior se sumó al equipo de Los vengadores junto al Increíble Hulk, Thor y el Capitán América, entre otros. El éxito en Estados Unidos fue tal que ya se espera una segunda parte.
Bello, hipersensible y multifacético, Robert Downey Junior hoy es, además, un tipo centrado: "Ahora estoy bárbaro. Estoy enamorado y tengo un hijo que me ama. Esa es la clase de motivación que necesito en mi vida"..





