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Lunes 21 de mayo de 2012

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Rampolla te explica cómo hablar de abuso sexual con tus hijos

De forma simple y didáctica y, además, te da las claves para detectar si tus chicos están en peligro

Por Alessandra Rampolla  |   Ver perfil   |  Universo Alessandra

 
 

 
Foto: Archivo  / Paula Romani

La simple idea de que nuestros hijos puedan llegar a ser víctimas de abuso sexual nos genera un terror glaciar. Pero es un tema sobre el cual tenemos la obligación de informarnos, porque sólo así es posible tomar medidas para evitar que ocurra. ¿Qué podemos hacer?

  • Fomentar un diálogo abierto con nuestros hijos sobre sexualidad, desde el mismo momento en que nacen. La información adecuada es la única herramienta y la mayor protección que les podemos dar.

  • Enseñarles a diferenciar entre contactos normales y abuso sexual. Lo que podríamos llamar "el buen toque" y "el mal toque".

  • Inculcarles que tienen potestad exclusiva sobre sus cuerpos, que sus partes privadas sólo pueden tocarlas ellos, a excepción de las personas que los cuidan y en situaciones específicas, como bañarlos, ayudarles a ir al baño o en una revisión médica.

  • Explicarles que si alguien trata de tocarles el cuerpo y los hace sentir incómodos, le digan que "no lo haga".

  • Enseñarles a los niños que el respeto hacia las personas mayores no significa que deben obedecer siempre: "Si alguien te toca de una manera que te incomode, dile que no lo haga, y cuéntanos enseguida".

  • Decirles que no hay secretos con papá y mamá.

Claves para estar alerta

La American Academy of Child&Adolescent Psychiatry ha establecido una serie de señales que podrían indicar abuso sexual en los niños. Les transmito estas señales, pero entendamos que ninguna de ellas, por sí sola, indica que estamos ante un caso de abuso sexual.

  • Comportamiento hipersexualizado: el niño se autoestimula de manera compulsiva, tiene una actitud seductora y erotizada. Hay que estar muy atento y saber diferenciar un comportamiento normal o distraído, como cuando el niño se toca con el control remoto mientras mira televisión, al de un comportamiento compulsivo en que el niño se toca continuamente y tiene movimientos que tú percibes como eróticos.

  • Si utiliza frases inapropiadas para su edad. Si te dice: "¿Me la chupas?", "¿Te la chupo?", "Méteme el dedo en la chuchi" es una señal de alarma. El mero hecho de que nuestro niño diga estas frases no significa que haya sido víctima de abuso sexual, pues podría haberlas escuchado en la tele o dichas por otras personas. Sin embargo, no ignores esta señal.

  • Interés poco usual en todo aquello de naturaleza sexual. O, por el contrario, una evitación extrema a cualquier contenido sexual.

  • Problemas para dormir o pesadillas.

  • Depresión o aislamiento.

  • Decir que tiene el cuerpo sucio o dañado, o tener miedo de que haya algo malo en sus genitales.

  • Negarse a ir a algún lugar en particular.

  • Secretividad.

  • Evidencia de abusos o molestias sexuales en sus dibujos, juegos o fantasías.

  • Agresividad poco común.

¿Que hacer?

Si sospechas que tu niño ha sido víctima de abuso sexual:

  • Controla tus reacciones: ante la menor sospecha o indicio de que tu niño ha sido abusado sexualmente, sentirás que todo tu mundo se derrumba, te correrá un frío por todo el cuerpo, vas a sentir mucho miedo y ansiedad. Pero ante una situación así tienes que controlar tus reacciones y pensar que tu mayor responsabilidad es contener y proteger a tu niño.

  • Nunca lo ignores: como padres es devastador recibir este mensaje, pero recuerda que el golpe más grande que le puede dar un padre/madre a su hijo abusado es no creerle o ignorarlo. Escúchalo atentamente y tan tranquilo como te sea posible, siempre atento a tus reacciones.

  • Indaga realizando preguntas abiertas: en ocasiones, lo que podría parecer una señal de abuso no se relaciona con abusos reales, sino que el niño ha estado expuesto a material de adultos o a un comportamiento adulto no intencional. Por ejemplo, vio algún contenido pornográfico o pilló a sus padres manteniendo relaciones… Para evitar confusiones que nos lleven a conclusiones erradas, debemos hacer preguntas abiertas como: "Cuéntame, ¿qué pasó?". Pero no hagas preguntas directas como: "¿Fulano te metió el dedo, te tocó, te besó?", porque son contraproducentes, ya que pueden direccionar sus respuestas, viciando la realidad de lo sucedido.

  • Evita el contacto con las personas involucradas en el hecho hasta que se clarifique.

  • Hazle saber al niño que nunca es su culpa: los niños pueden sentirse avergonzados y culpables del abuso. Déjale en claro que nada de lo sucedido es su responsabilidad.

  • Lleva al niño a que le realicen un examen médico y a una consulta psiquiátrica.
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