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Lunes 09 de abril de 2012

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La humildad de los grandes

Todos somos maestros y alumnos según la etapa de la vida en la que estemos, pero nunca, nunca, nos debemos situar por encima de los demás

Por Susana Giménez  |  

 
 

 
Foto: Archivo  / Archivo

Estoy cansada del ego de la gente. Sé que puede sonar raro que diga esto. Soy una artista y a los artistas no nos gusta pasar inadvertidos, somos muy sensibles a que nos quieran, nos gusta que nuestra foto salga grande. Sin embargo, les aseguro que mi ego es más chico que el de unas cuantas personas. Es increíble escuchar cómo muchos hablan de sí mismos en la televisión y fuera de ella. Con qué poca humildad. Con qué seguridad de ser los mejores. Con qué autoridad desacreditan a cualquiera. Antes era de mal gusto que una persona dijera cosas buenas de sí misma. Incluso daba un poco de pudor recibir un halago, uno no sabía qué decir ni qué hacer. Sin embargo, ahora, lo que no reciben de los demás, se lo dicen ellos mismos, y con creces.

No es bueno ser tan pagado de sí mismo. Uno no aprende nada si cree que sabe todo. Además, es aburrido, es insoportable charlar con alguien que sólo habla de sus méritos, de sus logros… ¿Alguna vez escucharon a Robert De Niro decir "soy el mejor", o leyeron que Michelangelo Buonarroti, Frédéric Chopin o Albert Einstein hayan declarado que el arte o la ciencia nacieron con ellos? ¡Jamás! Parte de ser verdaderamente grande es sentir que todo está todavía por hacerse, por aprender y demostrarse.

Creo que es un problema de educación y no hablo sólo de la tele o de la farándula. Nadie escucha a nadie: la gente te pregunta cómo estás pero no espera tu respuesta; sólo quieren que termines de hablar para contarte cómo están ellos.

Vivimos una época rara, no hay quién corrija ni enseñe. Los padres no tienen ganas, los maestros no poseen las herramientas, la tele no tiene límites…

Comprendo que cuando yo era chica todo era demasiado duro y estricto. Seguramente es bueno que los chicos sean tomados en cuenta y las personas puedan aceptar un cumplido que se merecen sin sentir vergüenza. Pero creo que, como en muchas otras cosas, estamos desbandados y deberíamos buscar un poco el centro.

Todos somos maestros y alumnos según la etapa de la vida en la que estemos, pero nunca, nunca, nos debemos situar por encima de los demás. ¿No es mucho más gratificante que el lugar te lo den los otros?.

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