RevistaSusana.com
 Último momento

 

Leer en

Martes 06 de marzo de 2012

su editorial

El mes de la mujer

Un mensaje a las lectoras de la revista; porque todas son especiales, maravillosas y merecen respeto, amor y felicidad.

Por Susana Giménez  |   Ver perfil

 
 

 
Foto: Machado Cicala

Este mes, recibí la carta de una lectora pidiéndome que nos ocupáramos del maltrato doméstico. Pienso mucho en esas mujeres, en su sufrimiento, en las razones por las que soportan ser agredidas verbal y físicamente. Por qué se quedan, por qué no denuncian al agresor, por qué toleran, cómo resisten...

Estas líneas van dedicadas a ellas: primero quiero decirles que nadie tiene derecho a forzarnos, golpearnos ni insultarnos. No hay razón en esta Tierra que lo justifique. Lo segundo, que no están solas, aunque parezca que no, hay maneras de ponerle fin a su calvario.

Busquen ayuda, pregunten, asesórense, no tengan vergüenza de contar lo que les pasa. Hay muchas organizaciones, allí van a encontrar mujeres que han pasado por lo mismo y que lograron modificar su destino.

Sé que piensan que es fácil para mí decirlo desde la comodidad de mi casa. Pero es importante que sepan que he vivido situaciones en las que si no hubiera reaccionado a tiempo, posiblemente la historia sería otra. Me protegió la certeza de que me merezco algo mejor. Nunca permití, ni le permitiría a nadie que me hiciera sentir lo contrario. No hay que creerles cuando ellos prometen que será la última vez que pegan ni tampoco hay que caer en la trampa de justificar la agresión. Un hombre que tiene en su naturaleza la violencia no cambia, es más fuerte que él. Es importante entender que esto no tiene nada que ver con el amor, puede que ese hombre crea que te ama, pero si es violento te va a lastimar una y otra vez. El amor y la violencia no pueden ir de la mano nunca, porque amar es cuidar.

Tampoco debe ser la inseguridad económica lo que nos encadene a un vínculo enfermo. No importa cuántos hijos tengas, tiene que haber una manera de salir. Sé que es difícil, pero también sé que se puede.

Muchas mujeres han sido criadas con la convicción de que no valen ni merecen nada. Abran los ojos, quiéranse, cuídense, defiéndanse. No se dejen engañar, una mujer no es la depositaria de las frustraciones de nadie ni un burro de carga ni un juguete sexual. Una mujer es algo grande, maravilloso, que merece respeto, amor y felicidad.

Empiecen por creer profundamente en esto. Verán que todo cambia.

¡Feliz mes de la mujer!.

Más notas de Editorial