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Miércoles 08 de febrero de 2012

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Los hijos y su primera vez

Un tema difícil de abordar, pero necesario para que los chicos se sientan seguros y actúen con madurez y responsabilidad; los consejos de nuestra experta

Por Alessandra Rampolla  |   Ver perfil   |  Universo Alessandra

 
 

La primera vez es uno de los momentos más significativos de nuestras vidas, cargado de ansiedades, fantasías y muchísima curiosidad. Y si es difícil hablar sobre nuestra primera vez, qué decir cuando hay que charlarlo con nuestros hijos. Muchos padres tienen terror de hacerlo, porque creen que así les están dando permiso para tener relaciones sexuales. Lo cierto es que los jóvenes cada vez se inician más temprano. En América Latina, el promedio de edad es de 15 años. Esta es la realidad y no la podemos modificar, pero sí podemos darles herramientas para que se inicien cuando estén maduros emocionalmente y lo hagan de manera segura, amorosa y respetuosa con sus parejas y, lo más importante, con ellos mismos.

Lo más recomendable es que hablemos de sexo con nuestros hijos desde siempre y que los vayamos preparando a lo largo de la vida para su debut sexual. Es raro e incómodo que de buenas a primeras nos sentemos con ellos a plantearles: "Hoy, vamos a hablar de tu debut sexual". Pero siendo realistas, muchos padres no tocan el tema sino hasta el día en que "sospechan" que ya están teniendo relaciones.

¿Cómo hacerlo?

  • Busca el momento apropiado. Una película, una noticia sobre embarazo adolescente, algo que sucedió en la escuela pueden servirte de puntapié inicial para que naturalmente empieces la conversación. Entonces, sí puedes preguntarle qué piensa sobre el embarazo adolescente, o qué opina sobre las relaciones extramatrimoniales. Y, a partir de ahí, dejar que fluya la conversación
  • Prepárate para el rechazo. Si hasta ahora no has hablado de sexualidad, es probable que se sienta reacio a hablar contigo. Así que es posible que vivas situaciones incómodas al principio. Pero como todo en la vida, el primer paso es el que más cuesta. Cuanto más hablen, más normal se irán haciendo estas conversaciones, hasta que se vuelvan naturales y ambos las disfruten
  • No des sermones. Tu intención es proteger a tu hijo para que su debut sexual sea placentero y no tengas consecuencias indeseadas. No lo sermonees, escucha sus inquietudes y asegúrate de tener la información apropiada para darle las respuestas correctas

¿Qué información debes darle?

  • ¿Cuándo debutar sexualmente? Dile que no hay una edad "adecuada" para debutar sexualmente. Los chicos de hoy sienten una gran presión: los medios, sus amigos y sus primeros noviecitos. Explícale que esa es una decisión muuuuy importante como para que la tomen otros por nosotros. Hazle saber que debe priorizar lo que siente y piensa, y que dar ese paso tan importante solamente para conformar a "los demás" no lo hará sentir bien. Dile que los amigos de verdad son aquellos que respetan nuestras decisiones, aunque no coincidan con las suyas
  • Sexo seguro. Tu hijo debe saber que el mejor sexo es el sexo seguro. Y para ello debe usar siempre preservativo, porque es el único método que protege contra embarazos no deseados y contra enfermedades de transmisión sexual (ETS)
  • Riesgos emocionales. El embarazo y las ETS no son el único riesgo, también existen los riesgos emocionales que debe sopesar: ¿por qué voy a tener relaciones?, ¿qué busco en esta pareja?, ¿la persona con la que voy a tener relaciones quiere lo mismo que yo?
  • Priorizar sus necesidades y deseos. Este es un concepto que tu hijo debe interiorizar no sólo con respecto a la primera vez, sino para toda su vida sexual. "Si me quisieras de verdad, lo harías", es una frase frecuente que escuchan las niñas; les dicen esto para presionarlas a tener relaciones sexuales, pero ¡ojo! también los varones pueden sentirse presionados por sus parejas. Lo esencial es que ellos sepan que esas son frases con las que el "otro" busca satisfacer sus propios deseos pero que no tienen en cuenta lo que él o ella desean. Y el sexo es una expresión de amor, no una obligación. Por eso, antes que nada, debe priorizar sus sentimientos y deseos
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