hombre del mes
Francisco Rivera Ordóñez: radiografía de un matador
Es uno de los solteros más codiciados; valiente y elegante a la hora de pisar el ruedo, pertenece a la dinastía de toreros más famosa de España
Por Romina Salusso
Aquella tarde de abril, la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla fue testigo de su nacimiento. Un espectáculo que quedó grabado en las pupilas de los miles de espectadores que, ansiosos, esperaban su gran debut.
La compuerta se abrió y él apareció, enfundado en un traje de luces que deslumbró a las mujeres de la tribuna. Del otro lado, su rival se hizo presente. Un toro enfurecido que al ver flamear la capota salió disparado hacia él.
Esa tarde, se convirtió en un torero con identidad propia y la prensa anunció el origen de una verdadera estrella: "Ovación en la Real Maestranza", "Torero con todas las letras", "La gran figura del toreo".
Francisco Rivera Ordóñez pertenece a una de las más grandes estirpes de matadores de España. Se crió entre tardes de fiesta y trajes de luces y, desde pequeño, supo de la crudeza del arte de los suyos. De su abuelo, Antonio Ordóñez, obtuvo su fuerte personalidad. De su padre, Francisco "Paquirri" Rivera -que murió al ser embestido por un toro- heredó la raza, la tenacidad y la disciplina.
A pesar de ese recuerdo imborrable y trágico, siempre supo que el arte del capote formaba parte de su vida. Y así fue. Con veintiún años y miles de sueños debutó en la Real Maestranza. Su capacidad, su valor, su poder y la profundidad de su toreo lo convirtieron en una de las personalidades más famosas de España.
Por su imagen sexy y elegante, las marcas de moda pagaron fortunas y, por primera vez en la historia, fue el único hombre que recibió el "Botón de Nácar", galardón que se entrega en el ámbito de la moda española. Poco tiempo después de aquella primera aparición, su fortuna se triplicó en cuestión de segundos.
Alto, morocho, de rasgos varoniles y acento madrileño, las mujeres sueñan con conquistar su corazón. Sin embargo, la única que logró llevarlo al altar fue Eugenia Martínez de Irujo, hija de la duquesa de Alba. La boda majestuosa tuvo lugar en la Catedral de Sevilla. Por primera vez, un torero contraía matrimonio con un miembro de la aristocracia. Al poco tiempo, nació Cayetana, única hija de la pareja. El amor duró poco y al año se divorciaron de mutuo acuerdo.
A partir de ese momento, comenzó la etapa más oscura del torero. Sufrió la pérdida de su madre, Carmen Ordóñez, y parte de su mundo se derrumbó con ella.
Se convirtió en el soltero más codiciado de España y poco a poco empezó a ser protagonista de innumerables revistas del corazón. Sus salidas nocturnas y sus andanzas amorosas le ganaron a sus toreos. Entre ellas, Carla Goyanes, modelo; Blanca Martínez de Irujo, prima de su exesposa, con quien vaticinó un posible casamiento; Elizabeth Reyes, Miss Universo; y Cecilia Gómez, una reconocida bailarina de flamenco.
Actualmente, parece haber encontrado la felicidad con Lourdes Montes, una bella abogada de veintisiete años, sobrina del popular cantante José Manuel Soto.
Recuperado de aquellos años locos, dedicado a su carrera y a su hija, atraviesa un gran momento familiar, sentimental y profesional. Su nombre continúa siendo una pieza clave en las principales ferias y su incondicional amor, el toreo: "Cuando estás a un metro de un toro, y este te mira, se para el tiempo. Solos el toro y yo, en ese instante no existe nada. Mis sentidos se disparan como estrellas fugaces y las sensaciones recorren mi mente, cuerpo y corazón. Intentar explicar esto con palabras es casi imposible"..








